En Sayburc (en el sureste de Turquía) se ha excavado un túmulo neolítico del año 9000 aC. que contiene un edificio comunal de once metros de diámetro construído en roca caliza; en él hay unos bancos empotrados que, sobre su parte frontal, presentan decoración en relieve.
En el conjunto monumental de Göbeklitepe, al noreste de la ciudad, está el templo más antiguo del mundo, con una edad de casi doce mil años. Marca la época en la que la humanidad estaba descubriendo la domesticación de animales y el cultivo de plantas.
Sus monolitos impresionan, pero aún más la decoración, en la que destacan los toros. Junto a ellos hay grabados zorros, leones, grullas, serpientes y patos, toda una fauna tallada en la piedra calcárea en una época en que no se usaban herramientas de metal, sólo de basalto o sílex. Alguna vez también aparecen humanos.

El Instituto Arqueológico Alemán excava el santuario y su descubrimiento en 1990 ha roto muchos conceptos de la arqueología. Las sociedades de la época, que acababan de dejar atrás la fase de cazadores-recolectores, ya eran capaces de organizarse para construir enormes monumentos. Hasta ahora se pensaba que en esa época los humanos convivían en grupos de unas quince personas, sin especialización en oficios, pero para construir Göbeklitepe se necesitan cientos de personas bien coordinadas. Tallar monolitos con un peso de más de diez toneladas en las formaciones rocosas cercanas, moverlos un centenar de metros colina arriba y colocarlas en círculo exigía una planificación y coordinación admirables. Posiblemente la necesidad de mantener durante años en el mismo lugar a un gran grupo de personas, imprescindible para tallar las piedras, transportarlas y erigirlas, fue lo que impulsó el paso del nomadismo al sedentarismo.
Una de las representaciones muestra a un toro y un hombre frente a frente. El hombre sostiene una especie de cuerda terminada en un extremo bifurcado, con el que llama la atención del animal, que está en actitud de ataque. Se trata de la escena en relieve narrativa más antigua de que se tiene constancia. Data de una época en que los cazadores recolectores están cambiando a la agricultura y a los asentamientos permanentes.
Los arqueólogos son escépticos con las teorías de que los conjuntos de animales en los pilares representaran constelaciones de estrellas. En la época en que se construyó Göbeklitepe, a partir de 9.500 a.C, surgen indicios de la domesticación de animales y el cultivo de plantas en esta región de Anatolia. Sin embargo, los constructores no usaban la cerámica para hacer cacharros, aunque sí para figuritas.
Göbeklitepe ha sido comparado por expertos con Stonehenge (Inglaterra), pero, aparte de que el monumento anatolio es seis milenios más viejo, sus enormes pilares de piedra probablemente llevaban un tejado y formaban un recinto cerrado. La Unesco registró en 2018 Göbeklitepe como Patrimonio Cultural de la Humanidad y aún puede albergar muchas sorpresas pues hasta ahora sólo se ha excavado un 5 %.