viernes, 21 de marzo de 2025
Efemérides taurinas jerezanas: Dos rayas de picadores
martes, 20 de diciembre de 2022
Toro desmandado
Año 1637
El 20 de diciembre, durante las vísperas de las fiestas con toros que se hacían en Jerez, un toro desmanado entró en la iglesia de Santo Domingo destruyendo la pila bautismal, la cual tuvo que ser sufragada por el Cabildo Municipal.
sábado, 27 de marzo de 2021
Jerez y su corrida concurso
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jueves, 18 de junio de 2020
Dos carteles de Jerez
Primer cartel
El primer cartel es del año de 1840. Dice:
"PLAZA DE TOROS. JEREZ DE LA FRONTERA.
En justa celebridad del pronunciamiento glorioso de esta ciudad, y de la esplícita y patriótica manifestación del Ecsmo. Señor Duque de la Victoria, se ejecutará una vista de Toros el día 4 del presente Octubre (si el tiempo lo permite). Los toros que se han de lidiar serán de la acreditada ganadería de Gerónimo Martínez Enrile, de Medina Sidonia, con divisa encarnada y blanca".
Picadores: Diego García, (alias Palique) de esta Ciudad, Juan Gutiérrez (conocido como el Motañés) y Antonio Rivero, ambos de Sevilla, quedando la correspondiente reserva.
Matadores: Juan de Dios Domínguez, de Sevilla, y José Montoya, de esta Ciudad, a cuyo cargo estarán las correspondientes cuadrillas de banderilleros".
Se usarán banderillas de fuego para el Toro que las merezca".
Segundo cartel
El segundo cartel es un año posterior al primero. Dice:
"PLAZA DE TOROS DE JEREZ DE LA FRONTERA.
Tercera y cuarta vistas de toros de muerte de las pertenecientes a este año de 1841, que con el correspondiente permiso se han de efectuar, si el tiempo lo permite, en las tarde del Domingo 30 y Lunes 31 del corriente mes de Mayo.
Los diez y seis toros que se han de lidiar serán de las famosas y acreditadas ganaderías siguientes:
Primera vista: seis de D. Joaquín Giráldez, de Utrera, divisa celeste y junquillo; dos de D. Francisco Morales, de Mairena, divisa blanca y verde.
Segunda vista: seis de D. Cayetano Rivero, de esta Ciudad, divisa blanca; dos de la testamentaría del presbítero D. Francisco Pérez, de las Cabezas de S. Juan, divisa verde".
Picadores: José Fabre y Juan Gutiérrez, conocido por el montañés, de Sevilla, Juan Gallardo, del Puerto de Santa María, Antonio Lemos, de Sevilla, el que estará de descanso.
Espadas: Juan León,para la primera vista; el mismo y Juan Yust, para la segunda, con su correspondiente cuadrilla de banderilleros.
Sobresaliente de espada: Juan de Dios Domínguez, alias Cadenas, de Sevilla, el que matará los dos últimos toros.
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martes, 24 de marzo de 2020
Adiós a un señor del campo, Borja Domecq
El 23 de marzo ha fallecido el ganadero de bravo jerezano Borja Domecq Solís, que se encontraba ingresado de dos días en el Hospital de Mérida (Badajoz), por causa del coronavirus que le había provocado una neumonía hacía una semana.

Borja nació en Pamplona en octubre del año 1945, hijo del ganadero jerezano Juan Pedro Domecq Díez y de la dama de origen navarro Matilde Solís-Beaumont Atienza (nacida en Sevilla). Era el tercero de diez hermanos. Se casó de primeras con Fátima Noguera, con quien tenía dos hijos, Fátima y Borja. De su segundo matrimonio, con Cristina Sandoval, tenía tres hijos, Javier, Álvaro y Micaela.

En 1986 se hizo cargo de la ganadería brava que perteneció a su padre (fallecido en 1975) después de que se independizara su hermano Juan Pedro (llevándose el hierro paterno, el de Veragua) y luego hiciera lo mismo su hermano Fernando (para formar ganadería propia con el hierro de Zalduendo). La ganadería remanente, copropiedad de su madre y resto de hermanos, había adoptado en 1978 el nombre de Jandilla (que era la finca vejeriega donde pastaba) y el hierro de la estrella, cedido por “el Tío Perico”, que en 1970 lo había adquirido de las Hermanas Moreno de la Cova, sus creadoras en 1943 con ganado saltillo luego eliminado.
Dio lustre a la ganadería, que acabó trasladando en 2002 a tierras extremeñas, donde vivía. La finca Jandilla fue sustituida por “Don Tello”, en Mérida (para los machos), y ”Los Quintos”, en Llerena (para las hembras). Llevó la sangre domecq a lo más alto y la suya es una de las ganaderías más prestigiosas y codiciadas por las figuras, representante genuina de la casta vistahermosa. Los buenos aficionados recuerdan toros como Frutero, indultado en El Puerto de Santa María el 2002; Cafetero, indultado en Zafra el 2008; Timonel, último toro indultado en Barcelona, el 2010; Guajiro, ganador de la corrida concurso de Jerez el 2014; Hebreo, lidiado en Madrid el 2017; Primoroso, indultado en Baza el 2017; Lastimoso, indultado en Arles el 2018; Libélula, indultado en Algeciras el 2018; Horroroso, lidiado en Valencia el 2019; la suelta para la despedida de Juan José Padilla de Pamplona el 2018 o la del sonado éxito de Pablo Aguado en Sevilla el 2019. De la ganadería Jandilla proceden otras, también de éxito, como El Parralejo, Daniel Ruiz, Fuente Ymbro o Torreherberos y Torrehandilla (estas dos se formaron con lo último que le quedaba a la copropiedad familiar). A su vez, en 2002 Borja había formado la ganadería Vegahermosa, con reses de Jandilla, al amparo del entonces famoso artículo 5 bis b), que hoy es el artículo 9, de los estatutos de la Unión de Criadores.

Con esa misma Unión de Criadores de Toros de Lidia Borja colaboró activamente pues entre 2011 y 2017 formó parte de su junta directiva. También fue el impulsor y el presidente de la FEDELIDIA, una federación que engloba a las cinco asociaciones ganaderas dedicadas a la producción de carne de toro de lidia (lidiado o no), como raza autóctona, y que suma más de mil explotaciones ganaderas.
En 2016 Borja decidió pasar a su hijo Borja la gestión de la explotación ganadera, aunque la seguía de cerca con su asesoramiento y acudía a las plazas donde el hierro era anunciado, porque disfrutaba al máximo del campo, de la crianza del toro de lidia y de las particularidades del mundo del toro, siempre con buen semblante, aunque en los últimos años había sufrido problemas de salud. De hecho, en 2009 fue ingresado de urgencia en la UCI del Hospital de Mérida aquejado de un edema pulmonar agudo.

Señor del campo, con su vida entregada a Jandilla, por su carácter afable y su trato con todo el mundo, aunque, como decimos, su salud no atravesaba buen momento en los últimos años, ahora ha despertado la noticia una ola de sentimiento por todo el orbe taurino. Descanse en paz. Transmitimos a su familia la condolencia en estas páginas.
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miércoles, 6 de septiembre de 2017
Jerezano y sus apoderados
No había toreado con caballos todavía cuando alguien por primera vez se fija en Luis Parra como en un intento de relación cuasi profesional, y fue Ordóñez. Había un tentadero con veinte o treinta vacas utreras que Antonio había comprado a Atanasio Fernández y las probó en lo de Carlos Núñez. Estaban ese día cerca de treinta aficionados esperando; gritan “¡el siguiente aficionado!” y le toca. Esa vaca la había tentado Juan Jiménez El Trianero, un matador que no llegó a torear mucho pero era buen torero y mejor persona. La vaca estaba muy enrazada y tenía mucho motor; la citó de largo y le dio cuatro pases por alto y luego por la izquierda empieza a embestir y a embestir y le forma un lío. El tentadero terminó como si no hubiera pasado nada, pero para algunos sí había pasado. Luis y su amigo inseparable Garbanzo caminan de vuelta y, como empieza a llover, se quitan las alpargatas para que no se estropeen; prefieren ir descalzos. Los adelanta un coche de cuadrilla y se para a los cien metros. Garbanzo, es el maestro; corre, vamos a acercarnos. ¿Dónde vais? Vivimos en Jerez. Subid. Al llegar a la Barca de Vejer paran y Ordóñez dice a Garbanzo que se bajara allí y le avisara a los padres de Luis porque se iba con ellos, que al día siguiente había un tentadero.
¿Eso ya está grabando? Sí, maestro, usted siga a su forma, que yo lo escribiré a la mía.
El primero y mejor apoderado que tuvo fue Paco Ortega, primo hermano y mozo de espadas de Rafael Ortega. Era muy listo y muy buen aficionado. Mira si era aficionado que se hizo cargo de cuatro muchachos y a los cuatro hizo toreros; cogió primero a Luis, luego a Paquirri, a Riverita y finalmente a Ruiz Miguel. Aparte de aficionado, creía mucho en los toreros a los que representaba y eso es una de las bases que debe tener un apoderado.
En Jerez hubo una novillada, en la que el ganado no fue ni bueno ni malo y Luis no estuvo ni bien ni mal. Al día siguiente, pensando en que dentro de veinte días iba a haber una novillada en La Línea, Paco lo lleva a casa de Belmonte y, tras los saludos y prolegómenos, le preguntó qué le pareció Luis en la novillada. Bueno, la novillada no fue muy allá, pero Luis estuvo regular. Paco reaccionó preguntando Pepe ¿estabas en la novillada? Hombre ¿no te estoy diciendo? claro que estuve. Es que creo que no la has visto; tú has estado pero no lo has visto. No sabes los problemas que surgieron allí. Luis salió demasiado airoso del trance, por lo que creo que no te fijaste bien en cómo estuvo. Bueno, lo vi a mi forma, pero no he dicho que estuviera mal. La próxima vez fíjate en todos los detalles. Bueno, ¿qué, lo vas a poner en La Línea? El cartel no está rematado. Mira, como dentro de cuatro días torea en El Puerto una de García Barroso, hablamos después de lo de El Puerto.
Paco creía tanto en él que llegaba a los sitios y lo transmitía, aunque luego, claro, había que reflejarlo en la plaza. El apoderado no debe guiarse sólo por el interés económico ni llevar a seis toreros; los apoderados tienen que serlo de un solo torero.
Había firmado con Ortega un contrato por tres años y llevaba ya dos años cuando, un día del año 62, se presentan en su casa Manolo Vázquez y Antonio Ordóñez. Era su segundo año con caballos, ya se había presentado en Madrid y había triunfado en Sevilla. Manolo le dice que Ordóñez ese año no va a torear y le gustaría estar con él y llevarle las cosas ¿Qué te parece? Interviene Antonio: ¿Cuánto tiempo te queda con Paco Ortega? Me comprometí por tres años y llevamos dos, así que me queda un año. Habla con él y mañana a las cuatro de la tarde nos vemos en el Banco de Vizcaya. Llama a Ortega y le da la novedad, comentándole que va a ser bueno para los dos. A mí no me parece bien, Luis; para mí no va a ser bueno y para ti, lo dudo. Pero si Ordóñez es quien manda en esto… No te hace falta Ordóñez; has pasado por dos exámenes, en Sevilla y en Madrid, y en los dos has salido airoso.

Al día siguiente se encuentran en el Banco de Vizcaya. Ordóñez habla. Paco, te queda un año con Luis; si no te importa me gustaría hacerme cargo de él. Sí que me importa, porque Luis es lo único que tengo ahora mismo, no tengo otro negocio. Antonio se echó para adelante. Si hay que dejar esto se deja (era como decir que si no lo hacemos te puedes ir preparando). Paco, consciente, se allanó. No, no hay problema; si hay que hacerlo se hace. ¿Qué hay que darte a ti para que éste se venga conmigo? Hombre, vamos a ponerle quinientas mil pesetas. Con ese dinero en aquella época se compraban cuatro pisos. Es mucho dinero, le quitarás algo. Hay por ahí algo de publicidad y algunas cosillas; si quieres, le quitamos diez o quince mil pesetas. Rellena y firma el talón por las cuatrocientas ochenta y cinco mil pesetas y, mirando a Luis, le pregunta ¿se lo doy? ¡Hombre, maestro, claro! Te advierto que esto lo vas a tener que pagar tú. Le da el talón a Paco.
Así Ordóñez se hizo cargo. Toreó cincuenta novilladas en el año 63, estando presente en todas las ferias de España; Zurito, El Pireo y Jerezano era el cartel repetido en todos los sitios. La alternativa se toma en Jerez. Acabada la temporada, firmaron treinta y siete corridas de toros para el año 64, con la idea de no llegar a las treinta y ocho, que significaba pasar al grupo especial, lo que implicaba muchísimos gastos.

El año anterior había conocido a la que hoy es su mujer y decidió casarse, pero no le dijo nada a nadie, ni siquiera a Antonio. Cuando éste se enteró, Pepe Ordóñez se presentó con una carta de su hermano, comunicando que la relación se había terminado. La respuesta fue que tu hermano vino a buscarme cuando no lo necesitaba y ahora lo necesito menos. Esa frase resultaría un puntillazo, sin darse cuenta.
Aquello iba a ser un nadar contra corriente. A un banderillero, el sevillano Juan Montaño, lo echó y hubo que pagarle cerca de veinte mil duros, más de ochenta novilladas. Estaba Luis acostumbrado a tomar responsabilidades pero lo que venía era una tormenta. Se quedó fuera de plazas en que era impensable se quedara fuera: La Línea (donde había ganado el trofeo Joselito y Manolete), Vitoria (donde había ganado el trofeo de la Virgen Blanca), Bilbao (donde había cuajado uno de los mejores toros cuajados en Bilbao), Bayona (donde en dos corridas había cortado siete orejas y un rabo).
Ordóñez toreaba en Badajoz y Luis decide ir allí a hablar con él. Las cosas las tengo mal, a ver si se arreglan. Bueno, ya veremos. Al año siguiente en Sevilla, en la feria, el rondeño toreó una corrida de Urquijo estando muy bien y fue al hotel a saludarlo. Se estaba cambiando y se hallaba presente Canorea. ¿Te parece bien que ponga a Luis en Ciudad Real? Lo mira y le dijo tú sabrás lo que haces, delante del propio Luis. Si eso decía en su cara qué no diría a su espalda. Todo aquello era como una losa; hizo esfuerzos pero no había forma de poder. Ahora sólo había catorce corridas, quince corridas y poco más.

Todo eso fue porque a su boda no lo invitó; no hubo otras causas. Era su vida particular, no su vida profesional, que es lo que él dirigía. No iba a preguntarle opinión a él sobre si se podía casar o no. Se casó con quien quiso y cuando quiso, porque, además, no había ninguna urgencia.
Aquel apoderamiento fue nefasto. En lo artístico le dio categoría, desde luego, porque hay una diferencia entre que te lleve Paco Ortega y que te lleve la máxima figura del toreo; le dio responsabilidad, pero Luis estaba acostumbrado a afrontar responsabilidades. En lo económico le afectó mucho, porque tuvo que pagar un dinero que además fue un capricho del otro. Cuando le entregó el talón le dijo que lo tenía que pagar; eso se dice antes pero no cuando está todo rematado. Estuvo todo el año toreando para pagar aquello.
El apoderamiento de Ordóñez duró dos años, el 63 y el 64. Hubo mucho contraste entre la convivencia durante el apoderamiento y el desenlace final. Estar temporadas con la familia en la casa, en el cortijo (donde jugueteaba con la niña Carmina), todo eso era cosa de Carmen, que era una gran mujer; le quería mucho, como si fuera su hijo. Mientras, él no le daba confianza ni le aconsejaba. Ordóñez fue un grandioso torero y no volverá a nacer otro mejor que él, pero personalmente y como apoderado no funcionaba, y se vio cuando luego llevó a otros toreros.
Un día, en Madrid, en vísperas de torear en Barcelona, recibe la invitación de Carmen para comer en casa del matrimonio. Estaban empezando la sopa de pescado y ella le anima. Luisillo, vamos a ver si tenemos mañana suerte en Barcelona. Él interrumpió, soltando y que no la tenga, que verá. Fue un mazazo. Le dolió tanto, y más estando la señora al lado, que casi se le saltaron las lágrimas. Por respeto a la señora se calló, no se levantó de la mesa y se marchó. ¿Qué pasó en Barcelona? le tocaron en un toro dos avisos (los dos únicos avisos de su vida) y le dio todo igual; le importaba un comino tirar todo por la borda, estaba loco por que aquello terminara. Cuando llegó al hotel estaba allí Fermín Bohórquez y entró en la habitación; le puso la mano en el hombro y le dijo mañana verás cómo en Valencia vamos a estar bien.

Cuando le llegó Pepe con la carta, diciendo que se había terminado la relación, pensaba que le había tocado la lotería, pero, claro, no sabía lo que le venía luego. Se quedó fuera de San Isidro. Tres o cuatro años después pasó lo de Madrid, con las dos orejas al victorino, y sin embargo no tuvo la repercusión que se podía esperar. Tuvo que ir a Vistalegre y torear cuatro tardes más en Madrid pero fuera de San Isidro. Las personas tienen un límite y llega el momento en que se tira la toalla.
Vamos a recopilar. Se me ocurre plantearle dos cuestiones. La primera, maestro, es si la razón por la que Ordóñez viene a su casa es que ya adivina que usted va para primera figura. No creo que fuera eso; pienso que la razón fue otra. Empecé a torear con caballos y me presenté en Madrid cortando una oreja a una novillada de él; después toreé una de Galache, donde no los maté y perdí la puerta grande. En una feria toreé dos novilladas; corté tres orejas en la primera y en la segunda estaba allí y le brindo, a lo que me contesta: muchacho, toréalo más despacito, que va con la cara arriba. Al final de la novillada Paco Ortega me comunica que Ordóñez le acaba de decir que Flores Camará está detrás de nosotros (como aconsejando que tenga cuidado Paco). Es decir, Ordóñez se entera y decide que antes de que me coja Camará me coge él, duelo entre mandamases.
La segunda cuestión es si sería que él quería quitarse de en medio a un serio competidor, controlándolo. No, él no podía temer mi competencia. Competí con todos, con Viti, Camino… Pero referente a él, yo pensaba que era mejor que yo. Una vez en Valcargado vi que el mayoral traía un toro hacia la plaza y me explica que el maestro ha mandado encerrarlo. Fuimos allá y nada más salir el toro se pone ese tío a pegarle pases y le forma una pelotera. Se viene al burladero y me tira la muleta a la cara. Ahora a ver si eres capaz de estar mejor que yo. El toro en verdad no era bueno ya y él había estado por encima. Cogí la muleta y me dije que era mejor que yo pero mientras tuviera una gota de sangre de allí no me movía. El toro me cogió dos veces y seguía aunque con la segunda no podía respirar. La señora, viendo que me iba a dejar matar sin moverme de allí, gritó: Luisillo, ¿qué pasa, que te vas a enfadar con el maestro? Deja el toro. Anda, Sebastián, dale puerta al toro.
Termina de perfilar aquella relación. Estábamos ese mismo invierno en lo de Aparicio tentando. Las vacas no salieron buenas. Luego, mientras se entretienen tomando en la casa una copa, me dice Antonio que Aparicio le ha comentado que no le he gustado. Mi respuesta: es problema suyo. A los pocos días llegó el festival del Obispo en Málaga y toreé con los dos. A mi primero le corté las dos orejas y al empezar la vuelta me quedé un momento parado mirando a Aparicio con las orejas en alto. El segundo me pegó doce volteretas; si lo mato le corto el rabo. Eso es lo que puedo contar.

Aparece al poco José María Recondo, navarro que se dedicaba a montar plazas portátiles. Se empeñó en apoderarlo y lo llevó dos veces a Pamplona el mismo año, en San Fermín y después de San Fermín. Torearía unas quince corridas. Fueron a Ejea de los Caballeros y cuando Garbanzo va a cobrar le dicen que no había suficiente dinero y faltaban doscientas pesetas. Luis llamó por teléfono a José María para preguntarle. No te preocupes, que eso lo pongo yo. No, no vas a poner nada, porque a partir de ahora ya no me apoderas. No me ha faltado dinero nunca, ni cuando era becerrista ¿me va a faltar ahora, de matador?
Después entró en escena Curro Chaves, que era un picador de Sevilla. Apoderaba a Oliva, a Palmeño y a Antonio Ignacio Vargas. Vas a torear en San Roque. ¿Qué dinero? Te van a dar cincuenta mil pesetas. Por menos de cien mil no toreo. Sólo quería sumar corridas. Hubo que cortar.
Luego le apoderó Manuel del Pozo Rayito, uno que fue matador de toros de la época de Manolete. El apoderamiento empezó en Méjico. Al año siguiente, el día del victorino él se fue a Nimes con Lomelín. No le gustó que le dejara solo en Madrid. Aquello también se cortó.
Finalmente le apoderaron Canorea y Barrilaro, que estaban peleados con la empresa de Madrid. No llegó al año. Les dijo que tenía que cobrar treinta mil duros por corrida. Siempre se quedaba dinero atrás; le debían de atrasos setecientas mil pesetas. Un día en El Puerto le encargó al mozo de espadas que fuera a pedirlo. Dicen que no pueden dar ese dinero ahora. O te lo dan o voy yo. Canorea le dice por la noche, en el hotel, que se podría haber dado de otra forma; remata si te pongo alguna vez será porque me hace mucha falta. La contestación vino directa. A mí no me hace falta.
Llamó personalmente a don Livinio y le comunicó que había terminado con estos señores. Ah ¿sí?, pues el domingo que viene estás puesto en Madrid. Con don Livinio su relación era directa y personal, porque le quería mucho. Después de dejar a Canorea y Barrilaro a mitad de temporada toreó por su cuenta cinco corridas en Madrid el mismo año.

Con Balaña tuvo que aguantar que le dejara dos años sin torear en sus plazas, Jerez, Barcelona, Palma y otras. Tuvo en julio una corrida en Jerez con seis toros de José Domecq de la Riva; salió malísima y cortó tres orejas. A partir de ahí vinieron esos dos años, y un día en Sevilla le dijo todo lo que pensaba. Luego le atendió, porque le dijo que era padre de familia y le puso en Barcelona; fue con una corrida de Camaligera, más mala…, que no se pudo ni picar y con el público montado en escándalo. Por la noche fue a la oficina a hablar con el empresario pero no estaba. Al llegar a Jerez su mujer le dijo que había llamado don Pedro. Lo llama y le dice que en esa corrida ni El Espartero hubiera estado con más dignidad. Le contestó que lo comprendía y que en compensación le iba a poner al domingo siguiente en Palma con una corrida de lujo, junto a Limeño y Palomo; allí le salió un ganado que era más propio de una novillada sin caballos. Luego ya quedaba la corrida en Jerez, el año 1978, la del cartel con Manzanares y Galloso, en la que le puso con ganado de Juan Pedro. Ese día no estuvo bien y ahí fue la retirada.
Bastantes años después, Luis Parra apoderó a Salvador Barberán, novillero de Algeciras. Fue a lo de Aparicio y se lo presentó. Le puso la mano en el hombro y le dijo: Hazle caso de lo que te diga porque aparte de gran persona es un gran torero. Terminamos fijándonos en las dos cuestiones que le planteé. ¿Ordóñez le apoderó porque veía en él a la figura que le sucedería? Con humildad, piensa que no, que sólo fue por competir con Camará. ¿Lo defenestró porque temía su competencia? Con más humildad, reconoce que como Ordóñez no había nadie. Lo que digo es que voy a invertir la frase de Aparicio. Maestro, usted aparte de un gran torero es una gran persona.
jueves, 22 de diciembre de 2016
Libertado, indultado
martes, 28 de junio de 2016
Efemérides taurinas jerezanas: Paula, único espada
miércoles, 8 de junio de 2016
Efemérides taurinas jerezanas: brindis de Paula

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sábado, 28 de mayo de 2016
El día de la confirmación de Jerezano
Fue todo muy rápido. Estuvo de novillero con caballos tres años, 61, 62 y 63; en total hubo unas ciento diez novilladas, alcanzando la cabeza del escalafón. Entonces tomaban la alternativa sólo los que estaban muy preparados. Tras la alternativa en Jerez, el 1 de mayo, tuvo sólo dos corridas, en Sanlúcar y en Cádiz, casi de trámite. Ordóñez, que era el apoderado, tenía programada dos corridas en Madrid. La confirmación sería el 28 de mayo, con toros de Núñez Hermanos; el padrino, Gregorio Sánchez y el testigo, Manuel García Palmeño, de Palma del Río. Palmeño había toreado de novillero con él varias veces; precisamente se presentó en Madrid con Palmeño y con el mejicano Fernando de la Peña ante novillos de Galache. Con Gregorio no había toreado. El 29 tenían la segunda, con toros de Pablo Romero.

A mediados de mayo Andrés Vázquez y él habían tenido un tentadero y volvían un poco picados. Le dice la señora del apoderado: te veo muy serio. No, no es nada. Andrés saltó con que “resulta que Luis se ha enfadado conmigo”. Interviene Ordóñez: vamos a hacer una cosa para arreglarlo; como toreáis juntos la de Pablo Romero en San Isidro haremos una apuesta. Tú, Carmina, ¿por quién vas a apostar? Yo, por quién voy a apostar, por Luisillo. Bueno, yo por Andrés. ¿Qué nos jugamos? Una cena en el restaurante más caro. ¿El más caro? Sí, vamos a ir al más caro, porque sé que lo vas a pagar tú.

La víspera salieron por la maña de Jerez, con la cuadrilla completa. Ésta la formaban Mateo Navarro, de Jerez, y Mateo Sánchez Bocanegra, de Alcalá de los Gazules; picadores de categoría. Los banderilleros eran José Ferré “Sentencias”, de Valencia, Juan Antonio Romero, de Jerez, y Juanito Vázquez Garcés, de Sevilla. Llegaron a media tarde y el alojamiento fue en el Hotel Victoria, en la plaza de Santa Ana. Allí se quedaba la mayoría de los toreros. La cuadrilla paraba en un hostal de enfrente. Ferrer sí se quedó con él, porque era mayor y le solía aconsejar.

Por la mañana del día esperado las cuadrillas se van al sorteo y te quedas solo en la habitación. Tomó café en el hall del hotel y se fue a dar una vueltecita. Andaba como sonámbulo; como tenía la corrida metida en la cabeza no veía a la gente, no se percataba de los que se cruzaban con él en la acera. Al volver, pide de almorzar. Le trajeron un poquito de pescado cocido; se tomó la mitad porque la otra mitad, en la boca, ni le entraba ni le salía, nada más que de pensar en la tarde. Vuelve la cuadrilla y le hablan de una corrida bonita. Sabía que las corridas bonitas en Madrid no sirven; sería agradable de cara pero Madrid es muy exigente. Ordóñez se acercó por allí al mediodía para desearle suerte. A la hora de vestirse llamaron a la puerta unos conocidos de Cádiz. Le desearon suerte también; empezaron a hablar de los toreros antiguos y uno de ellos dice que se debe tener cuidado porque “fíjate en lo que le pasó a Manolete”. Ferré, hombre de mucho temperamento, explotó: os voy a decir una cosa; cogéis la puerta y os vais ahora mismo para fuera. Ellos estaban hablando de algo grave sin darle importancia. Tuvo que intervenir para pedirles disculpas; no se debe visitar a un torero en el momento de vestirse.

Sin pensarlo, estaba en el portón de cuadrilla. Hicieron el paseíllo. Echaban los toros para atrás; uno salió cojo, otro perdía las manos en el caballo y a otro no lo veían con una presencia suficiente. Tuvo que torear con el capote cinco toros, los dos que mató (uno era del Hoyo de la Gitana) más otros tres. Era como si hubiese toreado una corrida casi entera con el capote. Tenía pensado brindar el toro de la confirmación a Orson Welles pero tras el paseíllo don José María Jardón, uno de los empresarios, chileno, le dice que tenía interés en que le brindara a un señor con gafas que había en un burladero y se llamaba Allende. No sabía quién era porque Jardón no le dijo nada más pero se va para él y le dice “señor Allende, tengo el gusto de brindarle la muerte de este toro”. En el año 73 se entera de que al presidente de Chile lo habían matado en el Palacio de la Moneda. Un día, ante la televisión, le dice a su mujer: este señor es aquel a quien brindé el toro de la confirmación. Chiquillo, cómo va a ser… Al actor americano le brindó un toro más tarde, en la feria de Linares. Estuvo bien con los dos toros pero no hubo suerte con la espada y pinchó los dos; si hubiera tenido suerte podría haber cortado al menos una oreja a cada toro.
Al día siguiente fue la corrida de Pablo Romero. Le echaron el primero para atrás por escobillado y sacaron uno de Sánchez Rico, que no fue bueno. El segundo de Pablo Romero sí fue bravo, muy bravo; no estuvo mal con él, le pegó media estocada y le dieron una oreja. Después de la segunda corrida lo llamó Carmen: que te esperamos. El mozo de espadas de Ordóñez lo llevó a Horcher. Cenaron el matrimonio y él. Pagó Antonio.
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sábado, 30 de abril de 2016
Efemérides taurinas jerezanas: Manolete en Jerez
viernes, 1 de abril de 2016
El Correo de Xerez
domingo, 21 de febrero de 2016
Efemérides taurinas jerezanas: festival para Alfonso Barroso
jueves, 18 de febrero de 2016
Efemérides taurinas jerezanas: Pedro Domecq y Díez

Compró el hierro de la estrella, que fue creado en 1.943 por las hermanas Serafina y Enriqueta Moreno de la Cova, y lo traspasó a sus sobrinos Domecq Solís. Llevaba la ganadería de Jandilla junto a su sobrino Borja Domecq.
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viernes, 12 de febrero de 2016
Efemérides taurinas jerezanas: Luis Parra Jerezano
El 12 de febrero de 1940 nace Luis Parra Jerezano en Bornos (Cádiz). Vive en Jerez de la Frontera desde los tres años de edad.
Debuta con picadores en Jerez el 2 de abril de 1961. Ese mismo año se presenta como novillero en Sevilla el 8 de octubre, ante novillos de Navarro Villadiego, alternando con Alfonso Vázquez y Curro Montenegro. Cuatro días después vuelve a torear en la Maestranza. En la temporada de 1963 torea tres novilladas en el abono de Sevilla; en la tercera, el 12 de mayo, corta una oreja a cada novillo de Cemente Tassara y sale por la puerta grande.
Toma la alternativa en Jerez el 1 de mayo de 1964, de manos de Miguel Báez Espuny "El Litri", que le cedió la muerte del toro "Insensato", de Bohórquez; el testigo es Joselit Huertas. Confirma en Madrid, apadrinado por Gregorio Sánchez y con Palmeño de testigo, el 29 del mismo mes y año, con el toro "Estaquita" de Núñez Hermanos.
jueves, 11 de febrero de 2016
Efemérides taurinas jerezanas: Rafael de Paula y "El Estudiante"
En 1.940, nace en el barrio de Santiago Rafael Soto Moreno, “Rafael de Paula”, matador de toros. El 9 de septiembre de 1960 toma la alternativa en la Goyesca de Ronda, apadrinado por Julio Aparicio y con Antonio Ordóñez de testigo, ante un encierro de Atanasio Fernández, con el que los tres salieron a hombros.

Confirma la alternativa el 29 de mayo de 1974, con José Luis Galloso de padrino y Julio Robles de testigo; el toro de la confirmación se llamó “Andadoso”, de José Luis Osborne. Paula demoró 14 años la alternativa, caso único en la historia del toreo. Se presenta en la Plaza Monumental de Méjico el 27 de enero de 1980.

En 1941, nace el matador Manuel Rodríguez “El Estudiante”. Tomó la alternativa en Osuna (Sevilla) el 14 de mayo de 1970, de manos de Limeño, con Beca Belmonte de testigo; el toro de la ceremonio se llamaba "Carracoco" y era del hierro de José González Sillero.

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martes, 9 de febrero de 2016
Efemérides taurinas jerezanas: Juan Luis de la Rosa
9.- En 1.901, nace Juan Luis de la Rosa Jartín, matador de toros. Su padre, de Arcos de la Frontera, regentaba en Jerez la cervecería “La Campana”. Tomó la alternativa de manos de Joselito “El Gallo” en la plaza Monumental de Sevilla el 28 de septiembre de 1.919 estoqueando al toro “Celeste” de Guadalest.

Confirmó la alternativa el 24 de mayo de 1920 en Madrid de manos de Juan Belmonte, con Varelito de testigo y toros de Gamero Cívico, teniendo una actuación muy lucida. El 7 de 1922, Juan Luis da la alternativa en Madrid a Marcial Lalanda, ante toros de Albaserrada y de Veragua; completaba el cartel Manuel Granero, que encontró la muerte en las astas de “Pocapena”, y la corrida se suspendió. Su vida se truncó con treinta y siete años, cuando fue fusilado en Barcelona, por asunto de celos, en tiempos de la Guerra Civil.
Sus lances de capa eran puros carteles de toros, de los que muchos pintores plasmaron en sus dibujos la estética y el arte de este genial artífice. Juan Luis fue un estilista, malogrado quizás por no cuidarse. Era el torero más artista de los nacidos en nuestra ciudad hasta la aparición de Rafael de Paula. El Cossío dice: ”Fue un torero admirable de arte con capote y muleta. Especialmente con ésta llegó a verdadera cumbre de perfección. Su pase natural puede quedar como canon de tal suerte ”. No llegó a ser una figura de época por sus desaciertos con los aceros, que en más de una ocasión le privaron de triunfos de apoteosis.
No debe confundirse a este torero jerezano con Juan Luis de la Rosa Oña, torero de Almería nacido más tarde.
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domingo, 7 de febrero de 2016
Efemérides taurinas jerezanas: Romualdo Almodóvar, picador

Volvió de muevo en 1957, para salir en una novillada en Puerto Real a las órdenes de Juanito Belmonte, que alternó con Mondeño. Fue su despedida, la última vez que le ovacionaron con calor, precisamente, porque picó de maravilla a los dos novillos de Soto de la Fuente. Luego fue empresario de caballos muchos años con los Belmonte. Falleció el 02 de Abril de 1968 en Jerez.
sábado, 6 de febrero de 2016
Efemérides taurinas jerezanas: Luis Parra García "Jerezano"
6.- En 1942, nace en Bornos (Cádiz) Luis Parra García “Jerezano”, que se crió en Jerez de la Frontera desde los tres años de edad.
Debuta con picadores en Jerez el 2 de abril de 1961. Ese mismo año se presenta como novillero en Sevilla el 8 de octubre ante novillos de Navarro Villadiego, alternando con Alfonso Vázquez y Curro Montenegro; cuatro días después volvió a torear en la Maestranza. En la temporada de 1963 torea tres novilladas en el abono de Sevilla; en la tercera, el 12 de mayo, corta una oreja a cada novillo de Tassara, saliendo por la puerta grande.
Toma la alternativa en Jerez el 1 de mayo de 1964, de manos de Miguel Báez Espuny "El Litri", que le cedió la muerte del toro "Insensato", de Bohórquez, confirmándola en Madrid, apadrinado por Gregorio Sánchez y con Palmeño de testigo, el 29 del mismo mes y año, con el toro "Estaquita" de Núñez Hermanos.
En 1970 corta en Madrid dos orejas a un toro de Victorino Martín y sale a hombros por la puerta grande, siendo el primer torero que cortó dos orejas a un Victorino en Las Ventas. El diestro estuvo más de quince años en el candelero de la fiesta nacional y cosechó muchas tardes de gloria en España y América, principalmente durante la década de los 60.
En la Plaza de Toros de Jerez un azulejo recuerda a "Regatillo" de Osborne indultado por Luis Parra y ganador de la Corrida Concurso de Ganaderías de 1964; otro azulejo recuerda la alternativa con motivo de su cincuentenario. Llevó durante un tiempo como mozo de espada al que fue cantaor y saetero "El Guapo".
miércoles, 30 de diciembre de 2015
Efemérides taurinas jerezanas: Juan Antonio Romero
Como banderillero perteneció a las cuadrillas de Antonio Ordoñez, Luis Parra Jerezano, Victoriano Valencia, Miguelin y Currillo. Tras torear un festival como matador con éxito el 1 de noviembre de 1966,decidio volver a vestir de luces en los años 1967 y 1968. A beneficio de él se celebraron en Jerez dos festivales en la misma jornada del 1 de diciembre de 1974.



