Francisco Montero Galvache
Vengan a verlo cantes y cinceles,
lunas, guitarras, crótalos, luceros.
Ríndanse a él, novicios, los toreros,
cima de los más altos Rafaeles.
Aprendan de su ángel los donceles
la sal de sus rumbos novilleros.
Jardín de los aromas muleteros,
a su sangre se rindan los claveles
Jerez le dio con su sabor cimiento,
diafanidad y ala a la alegría
que se hace sol al ritmo de su mano.
Venga el mundo a mirarle y por el viento
vuele su nombre, olé de la Armonía,
Cairel de Temple, Partenón gitano.
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