viernes, 20 de septiembre de 2024

Belmonte y Villalón

 ¿Por qué Belmonte se negaba a lidiar los toros de Fernando Villalón?

Villalón compró una parte de la ganadería de Adalid, la cual llevaba bastante tiempo descuidada, casi abandonada, con lo cual daba ejemplares de comportamiento inadecuado para el toreo. Esto de Adalid provenía de un resto que le quedó a Arias de Saavedra, después de que éste vendió casi todo a la familia Murube. Esta familia sí perfeccionó su ganadería y la convirtió en la base de las principales ganaderías actuales del tronco Vistahermosa. 

En tanto, Villalón, lunático, se centró en seleccionar su ganadería (ya de por sí decadente) no según su comportamiento en la plaza sino según caracteres morfológicos extravagantes, como tener cuernos verdosos o cuellos alargados. A la hora de la verdad ni embestían ni permitían a ningún torero realizar faena; ésa es la razón de la negativa de Belmonte. Tuvo la ganadería algo más veinte años y luego la mandó al matadero, salvo curiosamente la parte que le vendió a Belmonte, también destinada más tarde al matadero. 

Justamente, Joselito y Belmonte lo que más torearon fue la ganadería de Murube, que tenía el mismo origen que la de Villalón (origen Vistahermosa a través de Arias de Saavedra). Es curioso que el tema del cuello alargado lo descubriría más tarde el ganadero Juan Pedro Domecq y lograría fijarlo como carácter hereditario, obteniendo así toros que humillan más y permiten faenas más estéticas.

Diferencia entre dos épocas del toreo

 ¿Qué diferencia hay entre la manera de lidiar los toros en la época de Pedro Romero o Pepe Hillo y la manera en que lo hacía Belmonte?

La diferencia es fundamental. Divide a la Tauromaquia en dos épocas, la antigua y la moderna. Es como la Revolución Francesa, que supuso el fin del Antiguo Régimen, el de los absolutismos, y dio paso al Nuevo Régimen, el de las democracias constitucionales.

En tiempos de Pedro Romero el toreo era lidia, lucha pura contra una fiera a la que había que preparar para matarla, porque el objeto de la lidia era sólo la estocada. La puya y las banderillas sólo buscaban poner al toro en situación de dejarse cuadrar para la espada. El toreo de capote estaba destinado a ayudar al picador y a los banderilleros y no había faena de muleta, o sólo duraba un minuto.

A partir de Belmonte el toreo es arte, es una gimnasia espiritual para conseguir belleza. El capote y la muleta ganan su puesto y su protagonismo. La estocada pierde importancia. Lo que importa es la faena, sobre todo de muleta. Se busca, más que poderle a una fiera, convertirla en compañera para llegar a momentos donde se provoca la emoción y el público puede llegar a sentirse en la piel del torero. Por eso, a partir de Belmonte la faena de muleta se va alargando hasta llegar a los diez minutos de hoy.