El coso jerezano que conocemos en la actualidad difiere en mucho de la propuesta inicial, dado que es resultado de años de reconstrucciones, reformas y ampliaciones. En este proceso intervinieron varios arquitectos, que fueron imponiendo el estilo arquitectónico imperante en cada momento.
El diseño del arquitecto académico de mérito Juan Daura y Jover marcó la traza de su planta en 1840. Veamos cómo era la plaza según un dibujo que representa una exposición ganadera del año 1856.
Tras el incendio acontecido en 1860, el arquitecto José Esteve López planteó un proyecto de reconstrucción en 1869 con los restos existentes. Introdujo la configuración espacial de bodegas, una por cada ochava, corrales, caballerizas, chiqueros, un nuevo tendido y la grada alta con una galería exterior a modo de azotea.
La última gran reforma fue la diseñada por Francisco Hernández Rubio en 1894. La restauró después del incendio acontecido en 1872. Este arquitecto fue el último en darle forma, en líneas generales, al aspecto que tiene la plaza de toros actual. Relabró el tendido descubierto, amplió el diámetro de la arena y, por último, reformó la cubrición de las gradas altas dotándolas de nuevos pórticos y de la cubrición.
Veamos ahora una fotografía de los tendidos altos en un día de toros de la Feria de Jerez de 1903.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
No se permitirán comentarios ofensivos, de mal gusto o que falten a la verdad.