
En el interior del panel se identificaron otros animales, grabados a través de los métodos de abrasión y perforación: una hembra de venado, una cabra y una hembra de uro, además de su ternero. La localización exacta del descubrimiento corresponde a la denominada «roca número nueve del Fariseo».
El conjunto del Valle del Côa, un entorno donde las huellas de humanos se remontan a unos 80.000 años atrás, está en el nordeste de Portugal, cerca de la cuenca del Duero y en los alrededores de la ciudad de Guarda. Salió a la luz a finales de los 80 y reúne cientos de grabados de caballos y otros muchos animales, así como figuras humanas y trazos abstractos. Las figuras se datan entre los 22.000 y 10.000 años aC. Está clasificado como Monumento Nacional e inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.
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