
Construida en piedra y ladrillo, con vigas de hierro sobre cimientos de piedra, tenía 116 palcos y cabida para 22.000 espectadores. Como no estaba permitido estoquear las reses que se lidiaban, el toro era devuelto a los corrales tras simular la suerte suprema al término de la lidia. El último festejo celebrado tuvo lugar el 6 de noviembre de 1892. Poco después la plaza fue demolida.
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