viernes, 6 de octubre de 2017

Paseíllo con la bandera española

Era en Algemesí el día 1 de octubre de 2017.



El novillero salmantino Marcos Pérez y su cuadrilla lucieron la bandera de España a modo de capote da paseo, en testimonio de su sentimiento nacional frente a las amenazas independentistas provenientes de Cataluña.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Televisión Española y los toros

Esta es la nota de prensa emitida en su día tras el convenio entre TVE y el sector taurino.

Madrid. Miércoles, 22 de julio de 2015.

La Corporación RTVE, la Unión de Criadores de Toros de Lidia, la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (ANOET), la Asociación de Jóvenes Empresarios Taurinos (ASOJET) y la Unión de Toreros han firmado este miércoles un convenio de colaboración para divulgar las actividades relacionadas con la tauromaquia a través de sus espacios y programas.

El acuerdo incluye la retransmisión de dos corridas de toros anuales de especial relevancia. El próximo 13 de agosto, desde San Sebastián, se emitirá la primera de abono de la Feria de Semana Grande donostiarra, con Enrique Ponce, José María Manzanares y Francisco Rivera ‘Paquirri’, quien ha asistido a la firma del convenio.

José Antonio Sánchez, presidente de RTVE; Carlos Núñez, de la Unión de Criadores de Toros de Lidia; Óscar Chopera, de ANOET; José María Garzón, de ASOJET; y Juan Diego, de la Unión de Toreros, han suscrito el acuerdo por el que la Corporación se compromete a incorporar en la programación de TVE, RNE y la web de RTVE contenidos y noticias relacionados con la tauromaquia que se produzcan durante las grandes ferias españolas y espectáculos taurinos de especial interés, así como a difundirlos en todo el mundo, gracias a TVE Internacional y Radio Exterior de España.

Además, RTVE se compromete a retransmitir dos corridas anuales "que por la calidad artística de los intervinientes, el rendimiento de las ganaderías y el prestigio de la plaza sean consideradas de especial relevancia”, según ha explicado José Antonio Sánchez, presidente de RTVE.

Sánchez ha señalado que este acuerdo "es la culminación de una tarea pendiente desde hace años”. También ha destacado que "satisface la demanda de los profesionales y de nuestra audiencia, y contribuye a la transmisión de los valores de una de las actividades culturales más importantes que representan a nuestro país”. Ha agradecido a los firmantes su colaboración y gestiones con los empresarios para permitir la retransmisión de los festejos.

Para José María Garzón, "volvemos a la casa de todos. Es el momento de ver la tauromaquia con normalidad, de darse cuenta de lo arraigada que está en nuestros pueblos”. El empresario también ha destacado la importancia de que los toros estén presentes en informativos y programas.

El convenio tiene una duración de dos años e incluye la creación de una comisión de seguimiento integrada por cuatro miembros, dos por cada parte, que velará por su adecuado cumplimiento.

Hasta aquí la nota de prensa. Ahora el comentario.

Un año más Televisión Española incumplirá su acuerdo televisivo como ya hizo en el año 2016 de retransmitir al menos dos corridas anuales en abierto. En 2016 sólo lo hizo con un festejo, el protagonizado en solitario por Miguel Ángel Perera en Albacete y en beneficio de ASPRONA.

En 2017, ninguna retrasmisión; estamos a mediados de septiembre y falta poco para que acabe la temporada.










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Real Maestranza: la plaza de toros más bonita del mundo

{La plaza de toros de la Real
Maestranza de Caballería de
Sevilla debe su inconfundible
y armónica fisonomía a
un largo e intermitente proceso
constructivo iniciado en
el siglo XVIII que aún permanece
abierto y sometido a
obras de mantenimiento y
adecuación. No hay que olvidar
que se trata de un edificio
vivo que sigue sirviendo
exactamente para la misma
función para la que empezó a
ser construido hace más de
dos siglos y medio en un paraje
que evolucionó en torno
a la plaza, convertida en eje
del futuro urbanismo de la
zona. Conviene echar un vistazo
a esa vista febril del Arenal
retratada por Sánchez
Coello en pleno XVI que retrata
el cerro de escombros
–el llamado monte Baratillo–
que estaba destinado a convertirse
en la plaza de toros
más bella del mundo.

Pero aquel vertedero que
se levantaba extramuros de
la ciudad, en el corazón de
un Arenal que aún servía de
puerta a las Indias, sólo comenzó
a tomar forma de efí-
mero coso taurino en torno a
1730. A partir de esa fecha, en
virtud de un privilegio regio,
la Real Maestranza de Caballería
acomete la construcción
de sucesivos y provisionales
cosos de madera que
tendrán su final en 1761.
En esa fecha el cuerpo tomaría
la decisión trascendental
de levantar una plaza de
obra definitiva pero el proceso
sería largo y tortuoso y, de
alguna manera, permanece
abierto en pleno siglo XXI.
Sin ir más lejos, el próximo
Domingo de Resurrección se
estrenará la restauración integral
de los tejados, arquerías
y columnas de las gradas
pares de sombra. El pasado
año ya se intervino en las impares
y el proceso continuará
hasta desmontar y volver a
montar con precisión de cirujano
la práctica totalidad
de las arquerías del histórico
edificio sin modificar un ápice
su aspecto.

Tenemos que retornar al
siglo XVIII, la centuria de las
luces, para asistir a la construcción
de las primeras
ochavas del edificio, que no
fue ajeno a los descubrimientos
arqueológicos de la ciudad
de Pompeya. La arquitectura
de su anfiteatro y la
terraza volada que servía de
acceso a sus tribunas influyó
en la planimetría de la futura
plaza de la Real Maestranza.
Es importante recordar un
dato fundamental que refuerza
esta tesis: gran parte
de la oficialidad enviada por
Carlos III a rescatar Nápoles
en 1733 pertenecía a la Maestranza
sevillana. Aquellas
tropas tuvieron mucho que
ver con el redescubrimiento

de la ciudad y su anfiteatro.
Los planos del coso sevillano
fueron la consecuencia natural
del hallazgo.
Las obras siguen con intermitencias
pero la plaza
aún dista mucho de adquirir
su fisonomía definitiva. El
balcón del Príncipe, clave
maestra del edificio, se dise-
ña en 1763 pero hay que esperar
hasta 1849 para concluir

los primitivos tendidos de
piedra y sustituir algunas
ochavas que permanecían
construidas en madera. En
cualquier caso, el cerramiento
total del edificio se retrasaría
aún, como veremos,
hasta finales del siglo XIX.
En este punto conviene
recalcar que la plaza de la
Maestranza ha sabido adaptarse
al signo de los tiempos

sin perder ni un gramo de su
esencia ni ser enmascarada
con parches arquitectónicos
en aras de una pretendida
modernidad. El edificio no
ha acusado las trascendentales
reformas que ha soportado
en sus casi dos siglos y
medio de historia. Las sucesivas
ampliaciones y mejoras
de sus tendidos y dependencias
no afectaron al alma de

un monumento que debe las
claves principales de su impronta
a las intervenciones
de los arquitectos Juan Talavera
y Aníbal González que
miraron hacia adentro –inspirándose
en las claves constructivas
del coso del Baratillo–
para armonizar la plaza.
El primero concluyó el cerramiento
total de la plaza en
1880, más de un siglo y medio
después de que comenzaran
las primeras obras dejando
atrás esa impresionante
imagen de los grabados
románticos en los que la Catedral
se asomaba rotunda
sobre el ruedo inmenso. Aní-
bal González, por su parte,
mudó por completo su piel
en 1914, construyendo sobre
los rústicos y reducidos tendidos
de piedra los actuales
escaños de ladrillo que reconvirtieron
el viejo corralón
barroco en ágora regionalista
y ampliaron notablemente el
aforo. Se trataba de poner la
plaza a punto para aquella
trascendental Exposición
Iberoamericana de 1929 que
cambió para siempre el mapa
de Sevilla. El proceso constructivo
había sido largo e in

termitente, sometido a los
vaivenes históricos y a la pujanza
de la propia corporación
nobiliaria que ni entonces
ni ahora fue ajena a la
adecuación a los tiempos que
le ha tocado vivir sin renunciar
a la esencia de su instituto
y a sus propias tradiciones.
Y aunque el coso del Baratillo
había alcanzado el siglo XX

como un edificio unitario y
armónico, aquellos incómodos,
estrechos y empinados
tendidos de piedra decimonónicos
no casaban con la
transformación que se iba a
operar en la ciudad en muy
poco tiempo.
La definitiva transformación
de la plaza de la Maestranza
hay que entenderla en
ese caldo de cultivo. Ya ha
pasado más de un siglo de
esa decisión trascendental
que reinterpretaría el viejo

edificio barroco en un recinto
regionalista bajo la batuta de
un arquitecto sin el que no se
podría entender la Sevilla
moderna.
En cualquier caso, la reforma
de Aníbal González
forma parte de un empeño
que había iniciado otro arquitecto,
José Sáez y López,
que fue el encargado de modificar
las localidades de barrera
tal y como las conocemos
actualmente, con tres filas
y un pasillo posterior que
sirve de acceso al tendido.
Para ello, tal y como aporta
la catedrática María del Valle
Gómez de Terreros, fue necesario
achicar el ruedo y derribar
las filas de sillones que
había colocado Juan Talavera
en 1877 en sustitución de
los llamados cajones –una
especie de pequeños palcos–
que se adosaban a la primitiva
contrabarrera. Esas obras,
que iban a otorgar el aspecto
¿definitivo? a la plaza de la
Real Maestranza de Caballería,
comenzaron al finalizar
la temporada de 1914 y se
prolongaron hasta el mes de
marzo del año siguiente. Pero
los antiguos tendidos de

piedra no se derribaron. Se
quedaron debajo del actual
graderío de ladrillo. Es posible
hacerse una idea de su fisonomía
en los testigos que
se abren junto a algunas de
las puertas de acceso al ruedo.
El viejo coso del Baratillo
se sumaba desde ese momento
a la plaza de España, a
gran parte de los nuevos edificios
de la burguesía sevillana
y a la ciudad de la Exposición
al compartir su nueva
piel de ladrillo visto completada
con el gusto por los oficios
artísticos.
Durante el siglo XX, otras
obras menores, además de
frustrados proyectos de ampliación,
se fueron sumando
a estas dos intervenciones
trascendentales que legaron
la plaza que han conocido todas
las generaciones de sevillanos
vivos. Algunas de ellas
tan recientes como la construcción
de la nueva y ultramoderna
enfermería que llevó
aparejada la reapertura y
reconstrucción de la antigua
y cegada Puerta del Despejo
para la temporada de 2007. El
criterio respetuoso, de auténtica
cirugía arquitectóni

ca, hizo pasar inadvertida esta
obra a muchos veteranos
aficionados, como si la nueva
puerta se hubiera mantenido
desde siempre. Después, sin
solución de continuidad, llegó
la reforma global de las
antiguas gradas, culminada
en 2011, que redujo el aforo
de la plaza hasta las 10.500
localidades.
Pero seguramente la reforma
que mayor polvareda
levantó en su momento fue
la frustrada ampliación de
las filas de barrera y la reducción
del ruedo proyectada en
1989. Se trataba de ampliar
la plaza de toros a costa de
una nueva reducción del
ruedo para crear tres flamantes
filas de barrera. El proyecto,
firmado por Aurelio
Gómez de Terreros, estaba
espoleado por la inminencia
de otra exposición, la del 92,
que multiplicó la programación
taurina de la plaza. Habría
que retroceder en el
tiempo para recordar el tremendo
revuelo mediático
que causó el esbozo de ese
proyecto truncado que no ha
dejado de contar en el ánimo
de la corporación.

Proceso constructivo

LAS PLAZAS DE MADERA
Los primeros cosos, realizados en madera,
se levantaron en 1730 -de forma cuadrada-,
1733, 1749 y 1759. Este último coso
pervivió mientras se construía la plaza
de fábrica.
EL COSO DE FÁBRICA
En 1761 se decide construir una plaza de
obra según proyecto de Francisco Sánchez
de Aragón. En 1763 se aprueba el diseño
de la Puerta y el Balcón del Príncipe
y se idea el aspecto fundamental del edificio
que ha llegado hasta nuestros días.
CERRAMIENTO
Después de muchas intermitencias se reinician
las obras de la plaza en 1845 aunque
hay que esperar hasta 1880 para
contemplar el cerramiento total de la inconfundible
arquería. El albero se había
introducido en 1877.
LA EXPOSICIÓN DEL 29
Aníbal González acomete una profunda
remodelación del edificio que supone forrar
literalmente los antiguos tendidos
de piedra por los actuales escaños de ladrillo
visto.
P
























miércoles, 6 de septiembre de 2017

Jerezano y sus apoderados

“Los aficionados deben conocer mi relación con los apoderados, en especial con Antonio Ordóñez”


No había toreado con caballos todavía cuando alguien por primera vez se fija en Luis Parra como en un intento de relación cuasi profesional, y fue Ordóñez. Había un tentadero con veinte o treinta vacas utreras que Antonio había comprado a Atanasio Fernández y las probó en lo de Carlos Núñez. Estaban ese día cerca de treinta aficionados esperando; gritan “¡el siguiente aficionado!” y le toca. Esa vaca la había tentado Juan Jiménez El Trianero, un matador que no llegó a torear mucho pero era buen torero y mejor persona. La vaca estaba muy enrazada y tenía mucho motor; la citó de largo y le dio cuatro pases por alto y luego por la izquierda empieza a embestir y a embestir y le forma un lío. El tentadero terminó como si no hubiera pasado nada, pero para algunos sí había pasado. Luis y su amigo inseparable Garbanzo caminan de vuelta y, como empieza a llover, se quitan las alpargatas para que no se estropeen; prefieren ir descalzos. Los adelanta un coche de cuadrilla y se para a los cien metros. Garbanzo, es el maestro; corre, vamos a acercarnos. ¿Dónde vais? Vivimos en Jerez. Subid. Al llegar a la Barca de Vejer paran y Ordóñez dice a Garbanzo que se bajara allí y le avisara a los padres de Luis porque se iba con ellos, que al día siguiente había un tentadero. Se fueron a Valcargado. Al llegar, como en un cuarto de plancha había muchos capotes y muletas, se ofreció a coser los que estaban rotos. En la cocina le dieron un bocadillo y durmió en la gañanía, sobre un saco de paja. Por la mañana temprano el mayoral le ofrece un café y le encargan que lleve unos capotes y unas muletas, con palillos y ayudas, al coche. Vamos a lo de Rocío de la Cámara. Allí, después de tentar un macho, el tentadero se suspende por un problema de no sé qué. Vuelven a cargar los líos en el coche y, cuando Ordóñez enciende el motor del coche, le dice adiós muchacho y se fue. Se quedó allí quieto y solo, preguntándose ¿qué he hecho yo, Dios mío, para que este hombre me haga esto?



¿Eso ya está grabando? Sí, maestro, usted siga a su forma, que yo lo escribiré a la mía.

El primero y mejor apoderado que tuvo fue Paco Ortega, primo hermano y mozo de espadas de Rafael Ortega. Era muy listo y muy buen aficionado, mira si era aficionado que se hizo cargo de cuatro muchachos y a los cuatro hizo toreros. Cogió primero a Luis, luego a Paquirri, a Riverita y finalmente a Ruiz Miguel. Aparte de aficionado, creía mucho en los toreros a los que representaba y eso es una de las bases que debe tener un apoderado.

En Jerez hubo una novillada, en la que el ganado no fue ni bueno ni malo y Luis no estuvo ni bien ni mal. Al día siguiente, pensando en que dentro de veinte días iba a haber una novillada en La Línea, Paco lo lleva a casa de Belmonte y, tras los saludos y prolegómenos, le preguntó qué le pareció Luis en la novillada. Bueno, la novillada no fue muy allá, pero Luis estuvo regular. Paco reaccionó preguntando Pepe ¿estabas en la novillada? Hombre ¿no te estoy diciendo? claro que estuve. Es que creo que no la has visto; tú has estado pero no lo has visto. No sabes los problemas que surgieron allí. Luis salió demasiado airoso del trance, por lo que creo que no te fijaste bien en cómo estuvo. Bueno, lo vi a mi forma, pero no he dicho que estuviera mal. La próxima vez fíjate en todos los detalles. Bueno, ¿qué, lo vas a poner en La Línea? El cartel no está rematado. Mira, como dentro de cuatro días torea en El Puerto una de García Barroso, hablamos después de lo de El Puerto. Total, va a El Puerto y corta cuatro orejas y un rabo. Apenas habían llegado al hotel estaba Pepe llamando. Mira, que me acabo de enterar; enhorabuena. ¿No te lo dije, aunque tú eres profesional? A los toros hay que ir a ver los toreros y ponerle atención. Bueno, vamos a dejar eso; que te digo, Paco, que está puesto en La Línea ¿de acuerdo? En La Línea soltaron una de Bohórquez que era, más bien, una corrida; entonces no había guarismos. Los novillos salieron fuertes; a Rafaeli le dieron las del tigre y a Pacheco de San Roque lo volvieron loco. Él tuvo suerte y cortó otra vez cuatro orejas y un rabo; aquello fue su definitivo lanzamiento.

Paco creía tanto en él que llegaba a los sitios y lo transmitía, aunque luego, claro, había que reflejarlo en la plaza. El apoderado no debe guiarse sólo por el interés económico ni llevar a seis toreros; los apoderados tienen que serlo de un solo torero.

Había firmado con Ortega un contrato por tres años y llevaba ya dos años cuando, un día del año 62, se presentan en su casa Manolo Vázquez y Antonio Ordóñez. Era su segundo año con caballos, ya se había presentado en Madrid y había triunfado en Sevilla. Manolo le dice que Ordóñez ese año no va a torear y le gustaría estar con él y llevarle las cosas ¿Qué te parece? Interviene Antonio: ¿Cuánto tiempo te queda con Paco Ortega? Me comprometí por tres años y llevamos dos, así que me queda un año. Habla con él y mañana a las cuatro de la tarde nos vemos en el Banco de Vizcaya. Llama a Ortega y le da la novedad, comentándole que va a ser bueno para los dos. A mí no me parece bien, Luis; para mí no va a ser bueno y para ti, lo dudo. Pero si Ordóñez es quien manda en esto… No te hace falta Ordóñez; has pasado por dos exámenes, en Sevilla y en Madrid, y en los dos has salido airoso.



Al día siguiente se encuentran en el Banco de Vizcaya. Ordóñez habla. Paco, te queda un año con Luis; si no te importa me gustaría hacerme cargo de él. Sí que me importa, porque Luis es lo único que tengo ahora mismo, no tengo otro negocio. Antonio se echó para adelante. Si hay que dejar esto se deja (era como decir que si no lo hacemos te puedes ir preparando). Paco, consciente, se allanó. No, no hay problema; si hay que hacerlo se hace. ¿Qué hay que darte a ti para que éste se venga conmigo? Hombre, vamos a ponerle quinientas mil pesetas. Con ese dinero en aquella época se compraban cuatro pisos. Es mucho dinero, le quitarás algo. Hay por ahí algo de publicidad y algunas cosillas; si quieres, le quitamos diez o quince mil pesetas. Rellena y firma el talón por las cuatrocientas ochenta y cinco mil pesetas y, mirando a Luis, le pregunta ¿se lo doy? ¡Hombre, maestro, claro! Te advierto que esto lo vas a tener que pagar tú. Le da el talón a Paco.

Así Ordóñez se hizo cargo. Toreó cincuenta novilladas en el año 63, estando presente en todas las ferias de España; Zurito, El Pireo y Jerezano era el cartel repetido en todos los sitios. La alternativa se toma en Jerez. Acabada la temporada, firmaron treinta y siete corridas de toros para el año 64, con la idea de no llegar a las treinta y ocho, que significaba pasar al grupo especial, lo que implicaba muchísimos gastos.



El año anterior había conocido a la que hoy es su mujer y decidió casarse, pero no le dijo nada a nadie, ni siquiera a Antonio. Cuando éste se enteró, Pepe Ordóñez se presentó con una carta de su hermano, comunicando que la relación se había terminado. La respuesta fue que tu hermano vino a buscarme cuando no lo necesitaba y ahora lo necesito menos. Esa frase resultaría un puntillazo, sin darse cuenta.

Aquello iba a ser un nadar contra corriente. A un banderillero, el sevillano Juan Montaño, lo echó y hubo que pagarle cerca de veinte mil duros, más de ochenta novilladas. Estaba Luis acostumbrado a tomar responsabilidades pero lo que venía era una tormenta. Se quedó fuera de plazas en que era impensable se quedara fuera: La Línea (donde había ganado el trofeo Joselito y Manolete), Vitoria (donde había ganado el trofeo de la Virgen Blanca), Bilbao (donde había cuajado uno de los mejores toros cuajados en Bilbao), Bayona (donde en dos corridas había cortado siete orejas y un rabo).

Ordóñez toreaba en Badajoz y Luis decide ir allí a hablar con él. Las cosas las tengo mal, a ver si se arreglan. Bueno, ya veremos. Al año siguiente en Sevilla, en la feria, el rondeño toreó una corrida de Urquijo estando muy bien y fue al hotel a saludarlo. Se estaba cambiando y se hallaba presente Canorea. ¿Te parece bien que ponga a Luis en Ciudad Real? Lo mira y le dijo tú sabrás lo que haces, delante del propio Luis. Si eso decía en su cara qué no diría a su espalda. Todo aquello era como una losa; hizo esfuerzos pero no había forma de poder. Ahora sólo había catorce corridas, quince corridas y poco más.



Todo eso fue porque a su boda no lo invitó; no hubo otras causas. Era su vida particular, no su vida profesional, que es lo que él dirigía. No iba a preguntarle opinión a él sobre si se podía casar o no. Se casó con quien quiso y cuando quiso, porque, además, no había ninguna urgencia.

Aquel apoderamiento fue nefasto. En lo artístico le dio categoría, desde luego, porque hay una diferencia entre que te lleve Paco Ortega y que te lleve la máxima figura del toreo; le dio responsabilidad, pero Luis estaba acostumbrado a afrontar responsabilidades. En lo económico le afectó mucho, porque tuvo que pagar un dinero que además fue un capricho del otro. Cuando le entregó el talón le dijo que lo tenía que pagar; eso se dice antes pero no cuando está todo rematado. Estuvo todo el año toreando para pagar aquello.

El apoderamiento de Ordóñez duró dos años, el 63 y el 64. Hubo mucho contraste entre la convivencia durante el apoderamiento y el desenlace final. Estar temporadas con la familia en la casa, en el cortijo (donde jugueteaba con la niña Carmina), todo eso era cosa de Carmen, que era una gran mujer; le quería mucho, como si fuera su hijo. Mientras, él no le daba confianza ni le aconsejaba. Ordóñez fue un grandioso torero y no volverá a nacer otro mejor que él, pero personalmente y como apoderado no funcionaba, y se vio cuando luego llevó a otros toreros.

Un día, en Madrid, en vísperas de torear en Barcelona, recibe la invitación de Carmen para comer en casa del matrimonio. Estaban empezando la sopa de pescado y ella le anima. Luisillo, vamos a ver si tenemos mañana suerte en Barcelona. Él interrumpió, soltando y que no la tenga, que verá. Fue un mazazo. Le dolió tanto, y más estando la señora al lado, que casi se le saltaron las lágrimas. Por respeto a la señora se calló, no se levantó de la mesa y se marchó. ¿Qué pasó en Barcelona? le tocaron en un toro dos avisos (los dos únicos avisos de su vida) y le dio todo igual; le importaba un comino tirar todo por la borda, estaba loco por que aquello terminara. Cuando llegó al hotel estaba allí Fermín Bohórquez y entró en la habitación; le puso la mano en el hombro y le dijo mañana verás cómo en Valencia vamos a estar bien.



Cuando le llegó Pepe con la carta, diciendo que se había terminado la relación, pensaba que le había tocado la lotería, pero, claro, no sabía lo que le venía luego. Se quedó fuera de San Isidro. Tres o cuatro años después pasó lo de Madrid, con las dos orejas al victorino, y sin embargo no tuvo la repercusión que se podía esperar. Tuvo que ir a Vistalegre y torear cuatro tardes más en Madrid pero fuera de San Isidro. Las personas tienen un límite y llega el momento en que se tira la toalla.

Vamos a recopilar. Se me ocurre plantearle dos cuestiones. La primera, maestro, es si la razón por la que Ordóñez viene a su casa es que ya adivina que usted va para primera figura. No creo que fuera eso; pienso que la razón fue otra. Empecé a torear con caballos y me presenté en Madrid cortando una oreja a una novillada de él; después toreé una de Galache, donde no los maté y perdí la puerta grande. En una feria toreé dos novilladas; corté tres orejas en la primera y en la segunda estaba allí y le brindo, a lo que me contesta: muchacho, toréalo más despacito, que va con la cara arriba. Al final de la novillada Paco Ortega me comunica que Ordóñez le acaba de decir que Flores Camará está detrás de nosotros (como aconsejando que tenga cuidado Paco). Es decir, Ordóñez se entera y decide que antes de que me coja Camará me coge él, duelo entre mandamases.

La segunda cuestión es si sería que él quería quitarse de en medio a un serio competidor, controlándolo. No, él no podía temer mi competencia. Competí con todos, con Viti, Camino… Pero referente a él, yo pensaba que era mejor que yo. Una vez en Valcargado vi que el mayoral traía un toro hacia la plaza y me explica que el maestro ha mandado encerrarlo. Fuimos allá y nada más salir el toro se pone ese tío a pegarle pases y le forma una pelotera. Se viene al burladero y me tira la muleta a la cara. Ahora a ver si eres capaz de estar mejor que yo. El toro en verdad no era bueno ya y él había estado por encima. Cogí la muleta y me dije que era mejor que yo pero mientras tuviera una gota de sangre de allí no me movía. El toro me cogió dos veces y seguía aunque con la segunda no podía respirar. La señora, viendo que me iba a dejar matar sin moverme de allí, gritó: Luisillo, ¿qué pasa, que te vas a enfadar con el maestro? Deja el toro. Anda, Sebastián, dale puerta al toro.

Termina de perfilar aquella relación. Estábamos ese mismo invierno en lo de Aparicio tentando. Las vacas no salieron buenas. Luego, mientras se entretienen tomando en la casa una copa, me dice Antonio que Aparicio le ha comentado que no le he gustado. Mi respuesta: es problema suyo. A los pocos días llegó el festival del Obispo en Málaga y toreé con los dos. A mi primero le corté las dos orejas y al empezar la vuelta me quedé un momento parado mirando a Aparicio con las orejas en alto. El segundo me pegó doce volteretas; si lo mato le corto el rabo. Eso es lo que puedo contar.



Aparece al poco José María Recondo, navarro que se dedicaba a montar plazas portátiles. Se empeñó en apoderarlo y lo llevó dos veces a Pamplona el mismo año, en San Fermín y después de San Fermín. Torearía unas quince corridas. Fueron a Ejea de los Caballeros y cuando Garbanzo va a cobrar le dicen que no había suficiente dinero y faltaban doscientas pesetas. Luis llamó por teléfono a José María para preguntarle. No te preocupes, que eso lo pongo yo. No, no vas a poner nada, porque a partir de ahora ya no me apoderas. No me ha faltado dinero nunca, ni cuando era becerrista ¿me va a faltar ahora, de matador?

Después entró en escena Curro Chaves, que era un picador de Sevilla. Apoderaba a Oliva, a Palmeño y a Antonio Ignacio Vargas. Vas a torear en San Roque. ¿Qué dinero? Te van a dar cincuenta mil pesetas. Por menos de cien mil no toreo. Sólo quería sumar corridas. Hubo que cortar.

Luego le apoderó Manuel del Pozo Rayito, uno que fue matador de toros de la época de Manolete. El apoderamiento empezó en Méjico. Al año siguiente, el día del victorino él se fue a Nimes con Lomelín. No le gustó que le dejara solo en Madrid. Aquello también se cortó.

Finalmente le apoderaron Canorea y Barrilaro, que estaban peleados con la empresa de Madrid. No llegó al año. Les dijo que tenía que cobrar treinta mil duros por corrida. Siempre se quedaba dinero atrás; le debían de atrasos setecientas mil pesetas. Un día en El Puerto le encargó al mozo de espadas que fuera a pedirlo. Dicen que no pueden dar ese dinero ahora. O te lo dan o voy yo. Canorea le dice por la noche, en el hotel, que se podría haber dado de otra forma; remata si te pongo alguna vez será porque me hace mucha falta. La contestación vino directa. A mí no me hace falta.

Llamó personalmente a don Livinio y le comunicó que había terminado con estos señores. Ah ¿sí?, pues el domingo que viene estás puesto en Madrid. Con don Livinio su relación era directa y personal, porque le quería mucho. Después de dejar a Canorea y Barrilaro a mitad de temporada toreó por su cuenta cinco corridas en Madrid el mismo año.



Con Balaña tuvo que aguantar que le dejara dos años sin torear en sus plazas, Jerez, Barcelona, Palma y otras. Tuvo en julio una corrida en Jerez con seis toros de José Domecq de la Riva; salió malísima y cortó tres orejas. A partir de ahí vinieron esos dos años, y un día en Sevilla le dijo todo lo que pensaba. Luego le atendió, porque le dijo que era padre de familia y le puso en Barcelona; fue con una corrida de Camaligera, más mala…, que no se pudo ni picar y con el público montado en escándalo. Por la noche fue a la oficina a hablar con el empresario pero no estaba. Al llegar a Jerez su mujer le dijo que había llamado don Pedro. Lo llama y le dice que en esa corrida ni El Espartero hubiera estado con más dignidad. Le contestó que lo comprendía y que en compensación le iba a poner al domingo siguiente en Palma con una corrida de lujo, junto a Limeño y Palomo; allí le salió un ganado que era más propio de una novillada sin caballos. Luego ya quedaba la corrida en Jerez, el año 1978, la del cartel con Manzanares y Galloso, en la que le puso con ganado de Juan Pedro. Ese día no estuvo bien y ahí fue la retirada.

Bastantes años después, Luis Parra apoderó a Slvador Barberán, novillero de Algeciras. Fue a lo de Aparicio y se lo presentó. Le puso la mano en el hombro y le dijo: Hazle caso de lo que te diga porque aparte de gran persona es un gran torero. Terminamos fijándonos en las dos cuestiones que le planteé. ¿Ordóñez le apoderó porque veía en él a la figura que le sucedería? Con humildad, piensa que no, que sólo fue por competir con Camará. ¿Lo defenestró porque temía su competencia? Con más humildad, reconoce que como Ordóñez no había nadie. Lo que digo es que voy a invertir la frase de Aparicio. Maestro, usted aparte de un gran torero es una gran persona.



















martes, 15 de agosto de 2017

El Juli: un rabo en El Puerto



El 13 de agosto de 2017 Julián Líoez El Juli cortó cinco orejas y un rabo ante toros de Santiago Domecq, en mano a mano con Morante de la Puebla.









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sábado, 12 de agosto de 2017

jueves, 13 de julio de 2017

Salvador Viniegra: La plegaria del torero

Salvador Viniegra nació en Cádiz el año 1862. Fue subdirector del Museo del Prado.



el cuadro "La plegaria del torero" es un óleo de 71x101 cms.




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martes, 4 de julio de 2017

Cien años del nacimiento de Manolete

Manuel Rodríguez "Manolete" nació en Córdoba el 4 de julio de 1917. Conmemoremos el centenario de su nacimiento visionando las escasas imágenes que se grabaron cuando la faena al toro "Ratón", de Pinto Barreiros, en la plaza de Las Ventas el 6 de julio de 1944. Esa faena es considerada como la mejor de toda la cerrera del Monstruo.

viernes, 30 de junio de 2017

Ángel Teruel, a los cincuenta años de su alternativa

El torero Ángel Teruel nació en Madrid el 20 de febrero de 1950. Tomó la alternativa en Burgos el 30 de junio de 1967.



Fue prototipo de torero elegante. Al cumplirse cincuenta años de su alternativa, estas imágenes nos descubren algo cómo era su toreo.

jueves, 15 de junio de 2017

San Isidro deja una huella económica de 73 millones

Hay un sector que ha crecido más del 10% en Madrid en el mes de mayo. Y no, no es el alquiler turístico. Son los toros. El impacto económico de San Isidro se ha disparado este año un 11%, gracias a la renovada pujanza turística de la feria y al aumento del gasto de los clientes nacionales. El ciclo taurino más importante del mundo, en el que Las Ventas acoge 32 festejos consecutivos, dejará este año una huella económica de 72,8 millones de euros, según un informe de la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (Anoet), que ha adelantado el diario EXPANSIÓN.La maratón isidril se traducirá en unas ventas de entradas muy superiores a las 600.000 unidades, incluso llegando a superar las 630.000, según las previsiones de la empresa gestora de Las Ventas, Plaza 1. El 66% de los clientes de la plaza son de la Comunidad de Madrid; el 30%, del resto de España; y el 4%, extranjeros que aprovechan su visita a la capital para acudir a una o varias corridas de toros. A éstos habría que sumarles los 80.000 visitantes del tour guiado por la plaza. No en vano, Las Ventas es el sexto monumento más visitado de Madrid y mayo es el segundo mes con mayor ocupación hotelera de la capital.La hostelería, en particular, y el turismo, en general, son los principales beneficiarios de la enorme huella crematística que deja San Isidro. 46,8 millones -dos tercios de lo que se genera- repercuten de forma indirecta e inducida en los sectores que abastecen la gran demanda de aficionados taurinos. La división es la siguiente: 24,5 millones, en restauración; 16,5, en alojamientos; tres en transportes y 0,5 en otros sectores de actividad. Los efectos directos -fundamentalmente, la taquilla y los derechos televisivos- ascienden 26 millones de euros.Hay que recordar que la tauromaquia tiene un impacto económico bruto anual de 414 millones en la Comunidad de Madrid y de más de 3.600 en toda España, según los datos de Anoet.Los 72,8 millones de San Isidro suponen un aumento del 15,5% con respecto a 63 millones de 2016, si bien el año pasado se celebró un festejo menos, lo cual ajusta el incremento al citado 11%. Además, hay que tener en cuenta que Plaza 1 paga un canon de 2,8 millones de euros por gestionar el coso (sí, es el sector taurino el que paga dinero a la Administración Pública por poder desarrollar su actividad cultural, y no al contrario). El 75% de esta cantidad tiene su razón de ser en San Isidro, por lo que la huella crematística global de la feria ascendería en realidad a 75 millones de euros.Varios factores explican la mejoría del Producto Interior Bravo de la feria de San Isidro. "En primer lugar, porque hay un mayor porcentaje de turistas, tanto foráneos como nacionales", explica la autora del informe, Mar Gutiérrez, secretaria general técnica de Anoet. "Los packs turísticos de Nautalia Viajes [gestora de la plaza, al 50% con Simon Casas Production] han ayudado, pero el incremento se debe, sobre todo, a que el turismo, en general, está subiendo", agrega. "Además, la mejoría de las expectativas macroeconómicas ha propiciado un aumento del gasto", tanto en los aficionados españoles como en los foráneos, explica Gutiérrez

sábado, 10 de junio de 2017

Pablo Picasso 9: Matador





"Matador" es un óleo sobre lienzo de 145,5 x 114 cm.
Pablo Picasso pintó este cuadro en 1970. Se conserva en el Musée Picasso, de París (Francia).


lunes, 22 de mayo de 2017

Joselito ¿por qué ...?



¿Quién te había de llorar
Joselito, en primavera?
¿Por qué fuiste a torear
y a morir en Talavera¿
¿Quién te había de llorar?

Cuatro blandones había
y cuatro banderilleros,
llorando en la enfermería
a la flor de los toreros.
¡Cuatro blandones había!

..........Sánchez Mazas

Gonzalo de Berceo: De los Milagros de Nuestra Señora

"Entró enna bodega un día por ventura,
bebió mucho del vino, esto fa sin mesura:
embeodóse el loco, issió de su cordura,
yogó hasta las viésperas sobre la tierra dura
........................................................
quísoli el diablo zancajada poner,
......................................................
En figura de toro qe es escalentado
cavando con los piedes el cejo demudado,
con fiera cornadura sannoso e irado,
paróseli delante el traïdor provado,

Faciéli gestos malos la cosa diablada,
qe li metrié los cuernos por media la corada;
prisa el omne bueno muy mala espantada,
mas valió-l Gloriosa Reina coronada.

Vino sancta María con ábito onrrado,
tal qe de omne vivo non serié apreciado;
metióselis en medio a él e al Pecado
el toro tan superbio fue luego amansado.

Miguel Hernández 5: Corrida real

Corrida real (silvas)

Cartel

Gabriel de las imprentas:
yedra cuadrangular de las esquinas,
cuelga, anuncia sonrisas presidentas,
situaciones taurinas.
Un sol de propaganda, el sol posible
nada más, asegura,
jura para tal día.
Y un toro de pintura,
el más viudo y varonil terrible
que halló el pintor en su ganadería,
a un sombrero amenaza,
del gozo espectador seña presunta,
con una doble punta
de cornadas que nunca desenlaza.

Plaza

Corro de arena: noria
de sangre horizontal y concurrencia
de anillos: sí, ¡victoria!
de la circunferencia.
Palcos: marzos lluviosos de mantones
nutridos de belleza deseada.
Acometividad de los tendidos:
por las curvas, si no por los silbidos,
humanos culebrones
ordenan su inquietud de grada en grada.
Sol y sombra en el ojo y el asiento:
avispas de momento.
A los toriles, toros,
al torero le exigen el portento
y caballos de más al as de oros.

Toro

Copiosa de azagayas,
provisión de furores,
urgentes tras los cuernos,
recomiendan clarines
a una arena sin playas,
era de resplandores
con parva de carmines
manejables y alternos.

Toro y caballos

Si las peinas elevan las mantillas,
si las mantillas damas,
si las damas elevan -¡banderillas!-
las masculinas bramas,
el negro toro, luto articulado
y tumba de la espada,
caballos sólo ciegos por el lado
por que habrán de morir, y picadores,
hacen casi celestes, si las varas
sus obstinados carmesís mayores.

Toro y banderillero

Pródigas en papeles, pero avaras
en longitud y acero,
la presencia corriente del arquero
citan, si su atención anteriormente,
verdes prolongaciones y amarillas.
Pero el banderillero,
gracia, sexo patente,
si lo busca de frente,
en primorosos lances
curvo, para evitar rectos percances,
de pronto lo rehúsa,
palco de banderillas,
que martrimonia en conjunción confusa.

Toro y peón

Huyendo de las cóleras mortales,
sin temor a lucir su mucho miedo,
tablas para el peligro pide al ruedo,
redondos salvavidas terrenales;
mientras el toro alza
la que su frente calza
aviesa media vuelta
más caliente, más pita y más esbelta.

Toro y torero

Profesando bravura sale y pisa
graciosidad su planta: verso 70
la luz por indumento, por sonrisa
la beldad fulminante que abrillanta.
Sol se ciega al mirarlo. Galeote
de su ciencia, su mano y su capote,
fluye el toro detrás de sus marfiles. verso 75
Concurren situaciones bellas miles
en un solo minuto
de valor, que induciendo está a peones
a la temeridad como tributo
de sus intervenciones. verso 80
Se arrodilla, implorante valentía,
y como al caracol, el cuerno toca
a éste, que en su existencia lo hundiría
como en su acordeón los caracoles.
La sorda guerra su actitud provoca verso 85
de la fotografía.
Puede ser sonreir, en ese instante
crítico, un devaneo;
un trágico desplante,
-¡ay, temeraria luz, no te atortoles!-, verso 90
hacer demostraciones de un deseo.
Heroicidad ya tanta,
música necesita:
y la pide la múltiple garganta,
y el juzgador balcón las facilita. verso 95
Muertes intenta el toro, el asta intenta
recoger lo que sobra de valiente
al macho en abundancia.
¡Ya! casi experimenta
heridas el lugar sobresaliente verso 100
de aquel sobresaliente de arrogancia.
¡Ya! va a hacerlo divino.
¡Ya! en el tambor de arena el drama bate...
Mas no: que por ser fiel a su destino,
el toro está queriendo que él lo mate. verso 105
Enterrador de acero,
sepulta en grana el arma de su gloria,
tan de una vez certero
que el toro, sin dudar en su agonía,
le da para señal de su victoria verso 110
el miembro que aventó moscas undía,
mientras su muerte arrastran cascabeles.
-¡Se ha realizado! el sol que prometía
el pintor, si la empresa, en los carteles.

(De "Primitivo silbo vulnerado")

Comentario del poema final

Versos 69-80. La hermosa figura del torero salta al ruedo, vestido con traje de luces ("la luz por indumento", verso 71); y su bella sonrisa despide tales destellos -junto a los que emite la indumentaria-, que su luminosidad es más intensa que la del sol, hasta el extremo de cegar a éste (verso 73, que incluye una hipérbole de clara factura gongorina; recuérdense los primeros versos del célebre soneto de Góngora en el que trata el tema del carpe diem: "Mientras por competir con tu cabello / oro bruñido al sol relumbra en vano;"). Al llamar "galeote" al torero (versos 73, 74: "Galeote / de su ciencia, su mano y su capote,"), Hernández emplea una bella imagen para significar que el torero ha de gobernar obligatoriamente el arte de la tauromaquia (téngase presente que el vocablo "galeote" significa "el que remaba forzado en las galeras"). El verso 75 ("fluye el toro detrás de sus marfiles.") contiene una sinécdoque, por medio de la cual se designa una cosa -los cuernos- con el nombre de la materia de que está formada -"marfiles"-, vocablo que, a su vez, ennoblece dicha materia, ya que los cuernos son de materia ósea). La silva concluye aludiendo a la belleza de los arriesgados lances de la lidia, en los que el torero da muestras de tal valentía que obliga a los peones a estar al quite, corriendo similares peligros que el diestro ante las acometidas del toro.

Versos 81-91. Arranca la segunda silva con una compleja combinación de metáforas: "Se arrodilla, implorante valentía, / y como el caracol, el cuerno toca / a éste, que a su existencia lo hundiría / como en su acordeón los caracoles." (versos 81-84); metáforas cuyo sentido podría ser el siguiente: puesto arriesgadamente de rodillas -"implorante valentía"-, el torero toca el cuerno del toro, cuerno que le recuerda el del caracol; el toro, por su parte, desea clavarle el cuerno al torero en lo más íntimo y profundo de su ser, tal y como hacen los caracoles cuando esconden en la concha los cuernos; concha imaginativamente vista por el poeta como una acordeón, gracias al parecido que existe entre los fuelles de este instrumento musical y las espirales de dicha concha. Los dos versos siguientes contienen un violento hiperbaton que altera el orden de los vocablos: "La sorda guerra su actitud provoca / de la fotografía." (versos 85-86); ya que el orden lógico de las palabras en la frase sería este: "Su actitud provoca la sorda guerra de la fotografía"; es decir: los fotógrafos se disputan -disputa encarnada en la metáfora "sorda guerra"- el honor de inmortalizar las mejores y más arriesgadas imágenes de la lucha entre toro y torero. La estrofa finaliza con la recomendación al torero por parte del poeta de que en los momentos de máximo riesgo, que es cuando más desea agradar al público dando muestras de mayor arrojo, no se acobarde ("-¡ay, temeraria luz, no te atortoles!-"; verso 90).

Versos 92-95. El contenido de estos versos es relativamente simple: el público solicita que suene la música para premiar la valiente faena que viene realizando el torero, y quien preside la corrida concede la corespondiente autorización. Pero para expresarlo, Henández recurre a una compleja combinación de metáforas y sinécdoques; y así, la expresión "múltiple garganta" es un curioso tropo que participa, a la vez, de la metáfora y de la sinécdoque: la alusión metafórica al público se ve reforzada con el empleo del singular -en vez del plural- para referirse al griterío de los espectadores que reclaman que suene la música. Y con una nueva sinécdoque -"balcón"- alude Hernández al presidente de la corrida: él es quien ha de autorizar que la música suene cuando lo pida la "múltiple garganta", es decir, las voces de la gente.

Versos 96-105. El torero se arrima cada vez más al toro, ejecutando arriesgados pases y dando muestras de un extraordinario valor que pone en riesgo su vida, en tanto que el toro intenta inútilmente acornearle en aquella zona corporal en la que el torero exhibe su masculinidad. Adviértase el valor polisémico de la palabra sobresaliente con la que el poeta se refiere, sucesivamente, al lugar en que sobresalen los atributos masculinos del torero (versos 99-100: "¡Ya! casi experimenta heridas / el lugar sobresaliente") y al propio diestro (verso 101: "sobresaliente de arrogancia", sutil metáfora que presenta la hombría del torero en toda su magnitud). Sobre el ruedo se barrunta la tragedia: la arena de la plaza es como un tambor, y el drama que en ella se está representando -la lucha entre torero y toro- es como el tamborilero que lo bate (verso 103). No obstante, se va a cumplir el ritual, y la corrida va a terminar en la forma prevista: el trágico destino del toro de lidia se realiza sin remisión, y es estoqueado en la plaza pagando con su vida la nobleza de su casta (versos 104-105).

Versos 106-112. Nuevamente, una concatenación de metáforas y sinécdoques le sirve al poeta para expresar los momentos postreros de la lidia: el torero es "enterrador de acero" (verso 106) porque sepulta su espada -sinécdoque de la materia por la obra: el acero, por la espada-, es decir, "el arma de su gloria" (verso 107) en lo más profundo del cuerpo del toro (verso 107, en el que con la metáfora "grana" se alude a la sangre); al rabo del toro -trofeo que recibe el torero como premio a su valiente faena- se alude metafóricamente con el verso 111: "el miembro que aventó moscas un día,", en un audaz cambio del tono "heroico" por el humorístico; y con otra sinécdoque -de la parte por el todo: "cascabeles", verso 112) se hace referencia a las mulillas, adornadas precisamente con cascabeles: "mientras su muerte arrastran cascabeles.", verso que encierra, además, una antítesis en la que se contrapone la tristeza por la muerte del toro con la alegría que trae al ambiente el sonido de los cascabeles.

Versos 113-114. El humor vuelve a estar, en cierto modo, presente en los dos útimos versos, con los que el poeta remata un poema que podría haberse dado por concluido con el vocablo "cascabeles" del verso anterior; y es que la fiesta ha tenido el sol -y la gracia y la belleza- que un pintor expresó en el cartel anunciador de la corrida: "-¡Se ha realizado! el sol que prometía / el pintor, si la empresa, en los carteles".

Miguel Hernández 4: Octavas

Toro:

¡A la gloria, a la gloria toreadores!
La hora es de mi luna menos cuarto.
Émulos imprudentes del lagarto,
magnificáos el lomo de colores.
Por el arco, contra los picadores,
del cuerno, flecha, a dispararme parto.
A la gloria, si yo antes no os ancoro
­golfo de arena­ en mis bigotes de oro.

Torero:

Por el lugar mejor de tu persona,
donde capullo tórnase la seda,
fiel de tu peso alternativo queda,
y de liras el alma te corona.
¡Ya te lunaste! Y cuanto más se encona,
más. Y más te hace eje de la rueda
de arena, que desprecia mientras junta
todo tu oro desde punta a punta.

Miguel Hernández 3: Citación fatal

Se citaron los dos para en la plaza
tal día, y a tal hora, y en tal suerte:
una vida de muerte
y una muerte de raza.

Dentro del ruedo, un sol que daba pena,
se hacía más redondo y amarillo
en la inquietud inmóvil de la arena
con Dios alrededor, perfecto anillo.

Fuera, arriba, en el palco y en la grada,
deseos con mantillas.
Salió la muerte astada,
palco de banderillas.

(Había hecho antes,
a lo sutil, lo primoroso y fino,
el clarín sus galleos más brillantes,
verdadera y fatalmente divino.)

Vino la muerte del chiquero: vino
de la valla, de Dios, hasta su encuentro
la vida entre la luz, su indumentaria;
y las dos se pararon en el centro,
ante la una mortal, la otra estatuaria.

Comenzó el juego, expuesto
por una y otra parte...
La vida se libraba, ¡con qué gesto!,
de morir, ¡con qué arte!

Pero una vez –había de ser una–
es copada la vida por la muerte
y se desafortuna
la burla, y en tragedia se convierte

Morir es una suerte
como vivir: ¡de qué!, ¡de qué manera!
supiste ejecutarla y el berrendo.
Tu muerte fue vivida a la torera,
lo mismo que tu vida fue muriendo.

No: a ti no te distrajo,
el tendido vicioso e iracundo,
el difícil trabajo
de ir a Dios por la muerte y por el mundo.

Tu atención sólo han sido toro y ruedo;
tu vocación, el cuerno fulminante.
Con el valor sublime de tu miedo,
el valor más gigante,
la esperabas de mármol elegante.

Te dedicaste al hueso más avieso,
que te ha dejado a ti en el puro hueso,
y eres el colmo ya de la finura.
Mas ¿qué importa? que acabes... ¿No acabamos?
todos, aquí, criatura,
allí en el sitio donde Todo empieza.
Total, total, ¡total!: di: ¿no tocamos?
a muerte, a infierno, a gloria por cabeza.

Quisiera yo, Mejías,
a quien el hueso y cuerno
ha hecho estatua, cayado, paz, eterno,
esperar y mirar, cual tú solías,
a la muerte: ¡de cara!,
con un valor que era un temor interno
de que no te matara.

Quisiera el desgobierno
de la carne, vidriera delicada,
la manifestación del hueso fuerte.
Estoy queriendo, y temo la cornada
de tu momento, muerte.

Espero, a pie parado,
el ser, cuando Dios quiera, despenado,
con la vida de miedo medio muerta.
Que en ese cuando, amigo,
alguien diga por mí lo que yo digo
por ti con voz serena que aparento:
San Pedro, ¡abre! la puerta:
abre los brazos, Dios, y dale asiento.

jueves, 11 de mayo de 2017

Benito Pérez Galdós

«Subsistirán las corridas de toros mientras exista en el alma española este anhelo de lo pintoresco, del espectáculo brillante y movido, esta apreciación del color y esta propensión a la alegría. El día que no haya toros los españoles tendrán que inventarlos».

miércoles, 10 de mayo de 2017

Miguel Hernández 2: Llamo al toro de España

Alza, toro de España: levántate, despierta.
Despiértate del todo, toro de negra espuma,
que respiras la luz y rezumas la sombra,
y concentras los mares bajo tu piel cerrada.

Despiértate.

Despiértate del todo, que te veo dormido,
un pedazo del pecho y otro de la cabeza:
que aún no te has despertado como despierta un toro
cuando se le acomete con traiciones lobunas.

Levántate.

Resopla tu poder, despliega tu esqueleto,
enarbola tu frente con las rotundas hachas,
con las dos herramientas de asustar a los astros,
de amenazar al cielo con astas de tragedia.

Esgrímete.

Toro en la primavera más toro que otras veces,
en España más toro, toro, que en otras partes.
Más cálido que nunca, más volcánico, toro,
que irradias, que iluminas al fuego, yérguete.

Desencadénate.

Desencadena el raudo corazón que te orienta
por las plazas de España, sobre su astral arena.
A desollarte vivo vienen lobos y águilas
que han envidiado siempre tu hermosura de pueblo.

Yérguete.

No te van a castrar: no dejarás que llegue
hasta tus atributos de varón abundante
esa mano felina que pretende arrancártelos
de cuajo, impunemente: pataléalos, toro.

Víbrate.

No te van a absorber la sangre de riqueza,
no te arrebatarán los ojos minerales.
La piel donde recoge resplandor el lucero
no arrancarán del toro de torrencial mercurio.

Revuélvete.

Es como si quisieran arrancar la piel al sol,
al torrente la espuma con uña y picotazo.
No te van a castrar, poder tan masculino
que fecundas la piedra; no te van a castrar.

Truénate.

No retrocede el toro: no da un paso hacia atrás
si no es para escarbar sangre y furia en la arena,
unir todas sus fuerzas, y desde las pezuñas
abalanzarse luego con decisión de rayo.

Abalánzate.

Gran toro que en el bronce y en la piedra has mamado,
y en el granito fiero paciste la fiereza:
revuélvete en el alma de todos los que han visto
la luz primera en esta península ultrajada.

Revuélvete.

Partido en dos pedazos, este toro de siglos,
este toro que dentro de nosotros habita:
partido en dos mitades, con una mataría
y con la otra mitad moriría luchando.

Atorbellínate.

De la airada cabeza que fortalece el mundo,
del cuello como un bloque de titanes en marcha,
brotará la victoria como un ancho bramido
que hará sangrar al mármol y sonar a la arena.

Sálvate.

Despierta, toro: esgrime, desencadena, víbrate.
Levanta, toro: truena, toro, abalánzate.
Atorbellínate, toro: revuélvete.
Sálvate, denso toro de emoción y de España.

Sálvate.

jueves, 6 de abril de 2017

Buster Keaton

Buster Keaton: "Lo real, lo castizo y lo típico de España es la orla del torero que ha hecho un arte alegre y colorista de la tragedia".

Buster Keaton en los toros



El actor de cine mudo Buster Keaton en la plaza de toros de Toledo el año 1930, acompañado por el actor Gilbert Roland.

domingo, 2 de abril de 2017

Zuloaga 3: La familia del torero gitano



"La familia del torero gitano" es un óleo sobre lienzo pintado por Ignacio Zuloaga en 1903. Pertenece a The Hispanic Society of America (fundada por Archer Milton Huntington) y se encuentra en Nueva York.

sábado, 11 de marzo de 2017

Vitoria: toros sin dinero y dinero sin toros

El alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, ha vuelto a ejecutar un acto de cinismo contra sus ciudadanos despilfarrando 30.000 euros en organizar actos para cubrir el hueco en la plaza de toros de la Feria taurina que él mismo se cargó y que salía rentable a la ciudad –no olvidemos que tenía un canon de 30.000 euros anuales-.

Para ponernos en situación: los empresarios taurinos no presentaron ofertas para gestionar el Iradier Arena en el mes de noviembre por el alto canon solicitado en el pliego de condiciones del Ayuntamiento, precisamente también 30.000 euros. Pero lo grave de la situación radicó en la no rectificación del pliego por parte del Ayuntamiento de Vitoria y, al no encontrar actividades adecuadas para cubrir el puesto de los toros, financiar –algo que jamás han hecho con la tauromaquia, cuando realmente el recinto está destinado a ella- ahora otro tipo de actos en el mismo ruedo de la plaza durante las horas en las que se daban el año pasado las corridas. Un acto de hipocresía.

Pero la desfachatez alcanza límites insospechados en este caso según publica El Correo en su edición Álava: de los 20 puntos en juego para este concurso, cinco de ellos se concederán por la celebración de actividades en euskera. Ya el pasado mes de diciembre, el mismo y polémico alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran (PNV), volvió a posicionarse en contra de los festejos taurinos en la Feria de La Blanca: "Fuera de las fiestas de La Blanca y siempre que el organizador corra con todos los gastos pueda haber toros”, señaló. "Si alguien quiere venir a Vitoria a hacer una corrida de toros, que ponga el dinero, que pague la tasa, que se encargue de todo y celebre la feria que quiera”, pero en las fiestas la plaza de toros estaba reservada para Neskas y Blusas, que finalmente no llevarán a cabo las actividades, financiadas por el Ayuntamiento.

jueves, 23 de febrero de 2017

La tienta

La tienta es una de las más importantes labores de todas las que se hacen en una ganadería brava. Su misión es seleccionar las vacas, escogiendo las que muestran bravura suficiente para ser madres.

La faena se realiza en la plaza de tientas que suele haber siempre en la finca. Esta plaza o lugar se llama tentadero, aunque, por metonimia, se suele usar indistintamente el término "tienta" o el de "tentadero" para referirse al acto de tentar. La plaza o tentadero es un auténtico laboratorio de la bravura. Mediante la operación de tentar se ha conseguido a lo largo de los años la evolución de la bravura en la cabaña brava.

Una operación de tienta contiene tres pruebas a las que se somete a la vaca: el capote, el caballo y la muleta. En la tienta, el torero no debe torear para lucirse él, sino que debe ayudar al ganadero a ver mejor cómo es el animal. Tampoco se pretende lucir a la vaca; lo que se busca es ver tanto las virtudes como los defectos que tiene para una calificación más acertada por parte del ganadero.

Las notas de tienta se apuntan sobre la marcha, desde el palco del ganadero, el cual manejará unos criterios de calificación, que suele aplicar en todas las tientas. Estos criterios son cambiantes con el paso del tiempo; hoy no se pide a una vaca lo mismo que se le pedía hace cien años, porque el aficionado de la plaza pide cosas distintas. También son diferentes según cada ganadero y, de esta manera, se va consiguiendo que cada ganadería vaya forjando su personalidad, arreglo a lo que su ganadero exige en la tienta; así, mientras un ganadero ordena llevar la vaca al caballo ocho o diez veces, otro se conforma con menos. La mayoría utiliza criterios de notas tradicionales pero últimamente existe una sistematización científica de valoración de la bravura elaborada por los doctores Almenara y García González.



Una característica es la privacidad de los datos de calificación. El ganadero no suele decir cómo ha calificado a una becerra. Tras la tienta, comentará con el mayoral y decidirá qué vaca es seleccionada y cuál es desechada. Las vacas no seleccionadas serán destinadas al matadero o a la lidia en las calles, pero nunca a la reproducción.

Algunas ganaderías hacen una retienta de vacas viejas, que consiste en volver a tentar una vaca que se aprobó hace diez o quince años para mejor ver cómo pueden ser sus productos a la hora de calificarlos como futuros reproductores. En una retienta, cuanto más viejas sean las vacas mejor porque así hace más tiempo que se han tentado y se acuerdan menos. Algunos ganaderos hacen la retienta en campo abierto; los vaqueros separan la vaca del resto de la manada y ahí está el torero preparado para meterle el capote y después la muleta y comprobar si embisten al engaño o al cuerpo. Si lo hacen al capote es que se han olvidado de su primer tentadero; si lo hacen al cuerpo es que, pese a su edad, gozan de buena memoria y entonces hay que buscar otra más desmemoriada. Para el torero supone una sensación especial porque el son de la embestida de estas grandes vacas es muy parecido al del toro, por el ritmo y el volumen.

También existe la tienta de machos, que se utiliza para elegir un semental dentro de un grupo pequeño de machos seleccionados por sus antecedentes genealógicos o rehata. Consiste sólo en hacerlos ir al caballo de picar. Se puede hacer a campo abierto o en la plaza. Cuando se ve que uno es bueno se decide hacer la retienta de machos, que es torearlo con capote y muleta para ver todas sus potencialidades; a eso se llama quemarlo, porque después no podrá ser toreado más (ya que habrá aprendido). Si es aprobado irá para semental; si no, al matadero.

Para acabar, la importantísima labor en una ganadería brava que es la tienta se suele hacer en intimidad, con sólo las personas necesarias y en el mayor silencio posible. Ser testigo de una tienta es un regalo para todo aficionado y no se alcanza todos los días.



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Manuel Losada 1: Plaza de San Antón en Bilbao




martes, 21 de febrero de 2017

2016: más festejos populares en la Comunidad Valenciana

Los “bous al carrer” de la Comunidad Valenciana han vuelto a batir un nuevo récord. En la Comunidad Valenciana, durante el año 2016 se ha producido un incremento del 13% sobre los festejos realizados el año anterior. Esto ha sido a pesar de las prohibiciones impuestas en algunos ayuntamientos gobernados por Compromís, PSOE y Podemos para no permitir festejos taurinos o algunas de sus modalidades.

En 2016 se han celebrado 8.937 festejos, 695 más que los 8.242 realizados en 2015, que ya fue una cifra histórica a pesar de las prohibiciones que sufrieron algunos municipios. Solo durante el mes de agosto en la Comunidad Valenciana se realizaron más de 3.500 festejos de Bous al Carrer.

Castellón sigue siendo la provincia de la Comunidad Valenciana, y de España, que más festejos de este tipo realiza, con 4.688 (frente a los 4.035 de 2015), seguida de Valencia con 3.188 (73 más que en 2015); en Alicante, sin embargo, se ha producido un ligero descenso en 2016, con 1.061.

En la provincia de Castellón sólo seis poblaciones (de 135) prescinden de celebrar festejos taurinos populares, y suele ser por falta de espacio para colocar recintos o por no tener apenas vecinos para encargarse de organizarlos.

De los festejos realizados, 1.807 (un 20% de los festejos) corresponden a la modalidad de ‘Toro Embolado’. Lo más realizado es la Suelta de Vaquillas.

La Comunidad Valenciana realiza prácticamente el 50% de todos los festejos populares que tienen lugar en España.

Otro apartado positivo es la disminución de los heridos en un 41%. También se ha reducido el número de fallecidos (2 frente a los 7 de 2015).

Estas cifras las ha hecho oficiales la Generalitat Valenciana, a través de la Agencia de Seguridad y Respuesta a las Emergencias.

En la Federación de Peñas de Bous al Carrer de la Comunidad Valenciana han asegurado que “esta cifra refleja el sentir de la sociedad valenciana, del cual se desprende claramente el rechazo hacia las prohibiciones políticas, un impedimento único y totalitario que impide la libertad de los aficionados a disfrutar de la cultura”.



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sábado, 11 de febrero de 2017

En 2016 los espectadores taurinos de Andalucía aumentan

Según el balance del Consejo de Asuntos Taurinos de Andalucía (CATA) para 2016, presentado por el Director General de Interior, Demetrio Pérez, el público de las corridas de toros en Andalucía ha crecido un 4%.

En cifras absolutas, el número de espectadores que presenciaron algún tipo de espectáculo taurino, entre los que se incluyen, además, novilladas, rejoneo, becerradas y festejos populares, fue 956.159 espectadores. De ellos, el 45 por ciento (430.000) fueron a corridas de toros.

En Andalucía se celebraron un total de 654 espectáculos y festejos taurinos en 134 plazas, entre permanentes y portátiles, con 2.916 reses y la intervención de 9.224 profesionales.

Por provincias, destacan los datos de Jaén, que es la que organiza el mayor número de espectáculos taurinos -201-, seguida de Granada -107-, Huelva -76-, Sevilla -71-, Cádiz -70-, Córdoba -56-, Málaga -49- y Almería -24-. Por el contrario, en número de espectadores sobresale Sevilla, con 285.963, debido al mayor número de corridas de toros, seguida de Jaén, con 132.285, Cádiz, con 124.027, y Málaga, con 104.206.

Durante 2016 se instruyeron un total de 98 procedimientos sancionadores por incumplimiento de la normativa taurina en Andalucía, la mayoría de ellas estipuladas de carácter grave, aunque no se llegó a incoar ninguna por infracción muy grave.

En el último año, la instrucción de la Dirección General de Interior de la Junta sobre la ordenación y control administrativo de la celebración de espectáculos taurinos ha propiciado una mayor uniformidad en el desarrollo de las funciones de los equipos gubernativos en las plazas de toros.

Demetrio Pérez ha señalado que el incremento del público asistente a las corridas de toros por segundo año consecutivo indica un mayor interés por los toros, que debe animar a mejorar todos los aspectos relacionados con la organización de las corridas.

martes, 7 de febrero de 2017

¿Niño o cucaracha? ¿Cucaracha o niño?

Se trataba de un debate en un programa de una televisión colombiana sobre la polémica taurinos-antitaurinos. A un lado de la moderadora estaban dos mujeres animalistas, Andrea Padilla, portavoz del grupo Animaanimalis, y Natalia Parra, directora de la plataforma Alto. Al otro lado estaban un profesor de Veterinaria, José Félix Lafaurie, y un torero, Moreno Muñoz.



Padilla aleccionaba con autosuficiencia:

-Que a cada ser vivo se le permita vivir según sus intereses.

La moderadora cuestionó:

-Nunca imaginé que haría esta pregunta, pero entre una cucaracha y un niño, ¿qué haríamos? Si tienes que salvar ¿a quién salvas primero, al niño o a la cucaracha? ¿A la cucaracha?

La respuesta es para escucharla:

-Hay un dilema moral. Ahí hay distintas consideraciones. No puedo dar una respuesta.

La reacción de la moderadora no se hizo esperar:

-Me moriría de susto si usted fuera quien tuviera que decidir sobre mi vida. No soy taurina pero me atemoriza ese modo, que es casi como de Orwell. Casi me voy por defender a estos señores.

Pregunto yo: ¿A qué punto hemos llegado para dar por buena la aberración de no saber si salvar a un niño o a una cucaracha?



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sábado, 21 de enero de 2017

El toro en el caballo

El caballo es la auténtica prueba de la bravura y poder del toro bravo, tanto en la plaza como en el campo. Pero, ¿cuáles son las características que nos permiten diferenciar la bravura de la mansedumbre? ¿Podemos decir que es muy bravo un toro que se arranca a mucha distancia?

El caballo es la auténtica prueba de la bravura y poder del toro bravo, tanto en la plaza como en el campo, pues los ganaderos siguen aprobando sementales y vacas según sea la pelea del animal con el jaco. Puntualizar aquí que los ganaderos que seleccionan en base a la faena de muleta, cometen un grave error al dejar en segundo lugar a este termómetro de la bravura que es el caballo.

El tercio de varas tiene varios objetivos. Uno de ellos medir la bruvura, además de comprobar la casta y el poder de la res. El otro es quitar pujanza al toro, ahormar la embestida y que el animal sangre para que se descongestione.

Las varas importantes son las que vienen después de la primera, porque es a partir de la segunda entrada al caballo cuando el toro ya sabe a dónde va y lo que se va a encontrar.

El caballo no podrá sobrepasar la primera raya blanca pintada en el ruedo y el toro ha de dejarse en suerte detrás de la segunda, que tampoco podrá sobrepasar.

El toro bravo es aquel al que no le cuesta entrar al caballo que está en la contraquerencia. Ya citado por el picador, se arranca con alegría, embiste recto al caballo y no busca los pechos. Una vez ahí se crecerá en el castigo. Con la cabeza abajo y fijo en el peto, empujará con los riñones afiazándose sobre las patas traseras, recargará; romaneará; costará sacarlo del caballo y en ocasiones habrá que meterle el capote para "quitarlo". Si en los siguientes puyazos el toro sigue mostrando los comportamientos anteriores, estamos ante un gran toro. Se le da mucha importancia a la distancia desde la que se arranca al caballo, que desde luego es un aliciente y un espectáculo, pero lo importante es la pelea en el peto. De nada sirve un toro que se arranca desde 20 metros pero no pelea y se deja pegar.

Hay veces que los toros tardan en entrar al caballo en sus respectivos puyazos. Tardar un poco no quiere decir que sean mansos, sino tardos de condición. Sí indica mansedumbre una tardanza prolongada.

El toro manso muestra resistencia a ir al caballo, rehuye o hay que llevarlo casi debajo del peto. Es también comportamiento de manso irse a los pechos del caballo y engancharlo por delante, sin embestir de verdad. Manso de libro es el que se va al caballo que guarda puerta. Cuando se produce el encuentro el toro manso se deja pegar y no pelea; intenta quitarse el palo; hace sonar el estribo porque al no estar fijo cabecea; empuja con un pitón y deja fuera el otro para así tener un ojo puesto en una posible defensa; sale suelto. Muy manso es aquel animal que llega al caballo, topa y se va del encuentro. Para los siguientes encuentros con el caballo, confirman su condición de mansos aquellos toros que insisten en estos comportamientos. En la segunda entrada, otra de las cosas que definen a los toros mansos es la necesidad de cambiar al caballo de terrenos, ya que rechazan el sitio anterior por asociarlo con la pelea.

Un tema llevado no pocas veces a debate es el peso que conforman caballo, peto y picador. Hay quien opina que el peso es el adecuado, y quién piensa que tal cantidad de kilos va en contra del espectáculo, pues cuando el toro se topa con el caballo actual, es como si se encontrase con un muro imposible de derribar; un muro contra el que no puede, cesando en su ímpetu por frustración. Una especie de barrera psicológica que hace que el toro tire la toalla.

Si todo lo que se le haga al toro va a repercutir en cómo se comporte conforme avanza la lidia, no digamos del tercio de varas. La labor del picador es fundamental para el desarrollo de un festejo. El buen profesional dará el puyazo en el sitio y medirá bien el castigo. Porque si pica en el sitio conseguirá ahormar la embestida mediante la rotura de los músculos extensores o elevadores, lo que hará que el toro humille, siendo necesario que dé el puyazo en la caída del morrillo. En contra, si no pica donde debe, no conseguirá romper esos músculos y además posiblemente cause alguna lesión ósea, artícular o de otro tipo. Son escasos los toros que se pican en esa zona, quizá por la dificultad que entraña. Muchos picadores profesionales coinciden en la dificultad de picar en la caída del morrillo porque el cuello del toro queda prácticamente escondido debajo del peto del caballo y del estribo. Aun así, la zona adecuada es esa. No es opinión, es pura anatomía. Por poner un ejemplo, los toros que se pican muy atrás sufren daños que hacen que se "apaguen" durante la lidia. Además, la vara es correctora, por lo que un toro bien picado corregirá sus defectos mientras que los puyazos que caen en mal sitio pueden ampliar dichos defectos. En cuanto a medir los puyazos, lógicamente según la pujanza de cada toro el picador debe dar más o menos castigo.

jueves, 12 de enero de 2017

Roberto Domingo: "Un coleo"



El cuadro "Un coleo" pertenece al Museo Reina Sofía pero se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Granada, en La Alhambra.

sábado, 7 de enero de 2017

El toro, de salida

Cada encaste tiene un comportamiento distinto a la hora de la salida al ruedo. Los toros de encastes vazqueños salen con fuerza y los vistahermosas, con algo de frialdad.

Un toro bravo saldrá con pies y rematando. Acudirá siempre a los cites y mostrará fijeza. Tras la primera toma de contacto con el capote no saldrá de los lances mirando tablas sino que volverá a acometer humillando. El torero le ganará terreno en cada lance y al toro no le costará salir hacia afuera. Rematada la serie de recibo, el toro no se irá por el ruedo a su aire sino que quedará atento para volver a acometer; de ahí que el lidiador necesitará sujetarlo.

Un toro manso saldrá dando vueltas al ruedo sin rematar en tablas sino buscando la salida, barbeando tablas o incluso intentando saltar al callejón. Con frecuencia se emplaza y no acude fácilmente a los cites. Luego, una vez que acude sale suelto o mirando tablas, o incluso huyendo hacia ellas. Escarba, retrocede, pasa por las telas sin acometerlas realmente. En cada lance, al contrario del bravo que sale hacia afuera, aprieta para adentro.

Un toro bravo pero descastado tiene reacciones son muy buenas pero no tiene motor o fuerzas para moverse. Un toro manso y encastado se mueve mucho, incluso con fuerza, pero sin fijeza y huyendo.

No es prudente que el público pite enseguida a un toro que acaba de salir y pierde las manos o cojea. Después del enchiqueramiento puede salir encalambrado y eso se le puede pasar al poco tiempo. Dar una o dos vueltas al ruedo como reconocimiento no tiene que indicar, sin más, mansedumbre; ésta se mostraría si las vueltas fueran frecuentes y una vez empezada la lidia.

Finalmente, el toro irá mejorando o empeorando según la lidia que le den el matador y sus peones.

jueves, 5 de enero de 2017

Los números de Bilbao 2016

En 2016 los números finales de las Corridas Generales de Bilbao mejoraron respecto a temporadas anteriores. Así lo declaró el concejal Ricardo Barkala, según el cual Vista Alegre consiguió unos ingresos cercanos a los 389.000 euros, un 0,8% más que en las fiestas anteriores, a pesar de que las entradas descendieron un 15% respecto a 2015. Los salvadores han sido los derechos de televisión cobrados por la retransmisión de las nueve tardes del abono norteño; por este concepto se han facturado 900.000 euros (a 100.000 euros la corrida televisada). Lo demás lo hizo el ajuste en los cachés de los toreros y la mejora de la gestión con una política de contención de gastos. Como razones a la bajada de público, explicó las coincidencias de partidos del Athletic, la llegada de José Tomás a la Semana Grande de San Sebastián y la ausencia de Roca Rey en el serial vasco. En resumen, de los 52.000 euros de pérdidas en 2015 se ha pasado a los 4.600 euros de beneficio.