Vamos con un tema histórico: Fernando
Parladé, su obra como ganadero y su contribución a la Fiesta.
Los ganaderos que compraron a Parladé y
que vinieron detrás de él hicieron cosas tan importantes que en realidad sobre esa base fundaron sus propios encastes. Entonces es más apropiado
hablar de encaste Núñez o encaste Atanasio que de encaste Parladé,
pero es un personaje muy interesante.
Hay gente que lo considera un tratante; no
lo era. Hay gente que le considera un ganadero trascendental en la historia del
toro de Lidia; tampoco, porque tuvo la ganadería muy poco tiempo. Vamos a ver
quién era.
Fernando Parladé nació en Málaga en 1861, hijo de Pedro Parladé Sánchez de Quirós, hermano del segundo conde de Aguiar, y de María Heredia Livermore. Además su abuelo paterno, Pablo Parladé, era catalán y su abuela paterna, Sánchez de Quirós, era peruana. Sus padres volvieron a España. Por otro lado, su abuelo materno era Manuel Agustín Heredia, gran prócer malagueño. Muchos gitanos se apellidan Heredia precisamente por él; eran sus empleados y le pidieron permiso para llamarse como él. Entonces era Fernando Parladé Heredia. Su abuela paterna era descendiente de ingleses o de irlandeses y, curiosamente, su hermana estaba casada con el marqués de Salamanca, el impulsor de la plaza de toros de la carretera de Aragón de Madrid y de la plaza de Aranjuez.
Fernando Parladé era de familia muy pudiente y cuando mandaron al destierro a Isabel II su bisabuelo la acompañó a París; con la llegada de Alfonso XI regresó a España. Los méritos de seguir a la reina implicó para su abuela paterna, Natividad Sánchez de Quirós, el título de Condesa de Aguiar, que heredaría como tercer conde su hermano mayor Andrés, pintor costumbrista, ya que Fernando Parladé era el tercer varón. Cuando volvieron a España se asentaron a Sevilla, donde el padre construyó en la Puerta de Jerez una casa maravillosa, que ahora pertenece a los Guardiola.
Su vida ganadera es muy breve porque tiene la ganadería 10 años, de 1904 a 1914. Heredó en 1902 un par de cortijos y bastante dinero. Un detalle, Fernando Parladé tuvo dos ganaderías. La primera fue la adquirida a José Clemente (originaria de González Nandín) y se presentó en Sevilla en julio de 1903 con un fracaso terrorífico. De los seis toros foguearon a cuatro. Inmediatamente se deshizo de esa primera ganadería. Al año siguiente vio la posibilidad de comprar la mitad de la ganadería de Ibarra, puro Vistahermosa.
Una Ibarra era cuñada suya y Eduardo Ibarra fue un gran ganadero, pero poco tiempo, 20 años, de 1884 a 1904. Tuvo muchos triunfos y vendió un semental a los herederos de Vicente Martínez; en realidad vendieron dos, Diano y Dudoso. Luego el grueso de la vacada es vendida en dos partes. Una va a parar al conde de Santa Coloma, que luego cruzó con Saltillo.
La otra parte la compró Fernando Parladé en 1904 y costaba aproximadamente de unas 400 vacas. Lo primero que hace es una retienta escrupulosa. Trajo al conocedor de Ibarra, retentó y eliminó casi 150 vacas. Se quedó con poco más de 250. De ese primer desecho, lo más selecto de él se lo vendió a su amigo Fernando Correa; con ese desecho bueno va un semental selecto que se llama Desertor y que Parladé se lo regala, o vende. Eso luego va a ser Pedrajas, de donde saldrá una rama que será de María Luisa Domínguez Pérez de Vargas y otra rama que acabará en Yerbabuena. Esta primera venta no es para obtener liquidez; es una venta por selección de su ganadería.
Fernando Parladé en ese momento también vende dos
sementales a José Carvajal, quien ya había comprado parte de Ibarra y eso va
a parar a Villamarta, que es una ganadería compleja también.
Durante los 10 años que está Parladé de ganadero, como tiene cosa muy buena de Ibarra, inmediatamente se lo matan los toreros de postín por aquel tiempo, como Machaquito, Bombita, Rafael el Gallo y Cocherito.
Parladé, después del fracaso de Sevilla, jamás volvió a lidiar allí, siendo un ganadero de Sevilla. Lidió solamente un toro en una corrida concurso, que por cierto la ganó. Sin embargo, todos los años iba a Bilbao, Santander, San Sebastián y Pamplona. O sea, era el ganadero del norte, en un momento en que el norte era quien pagaba mejor los toros. Estar presente en las corridas generales de Bilbao era la consagración de la consagración. En Santander se daba un premio, la Oreja de Oro, que Parladé ganó varios años.
Todo lo que Parladé vende es importante, no hay una rama igual en Vistahermosa. Es decir, lo que compró Parlade de Ibarra era una cosa buenísima porque a todos les funcionó. Les funcionó hasta el deshecho. Un detalle: es el único ganadero al que durante 10 años nunca le foguearon un toro. Le foguean cuatro con su anterior ganadería y con su segunda ganadería, ninguno, en unos tiempos donde se fogueaba mucho porque había mucha mansedumbre. No hay ganadería que no tenga algún toro fogueado, excepto la de Fernando Parladé.
O sea, Parladé compra una cosa muy selecta, la selecciona más, lo que tuvo que costarle mucho dinero, y de inmediato tuvo muchos éxitos como ganadero. Luego el problema es que no tiene un duro porque todo se lo gasta en una vida suntuaria; por eso va vendiendo partes, para tener liquidez.
La primera parte la vende a Manuel Rincón
Valladares y acabará siendo Núñez. Luego Núñez cruza con algo de Villamarta y
lo diferencia del resto de las ramas. Núñez compra la ganadería
de Indalecio García Mateo, antes Rincón, recién terminada la Guerra Civil; compra muy pocos efectivos porque esa ganadería estaba en la provincia de
Córdoba, donde la guerra se sintió, pero se lleva
mucho de Mora Figueroa; es decir, para aumentar efectivos compra a Villamarta y
compra a Mora Figueroa.
No hay ganaderías sino que hay ganaderos. El toro de Núñez es un toro de autor. Pedrajas era un toro muy serio, muy compensado siempre, muy alegre en el caballo, pero se paraba siempre en la muleta. Núñez es todo lo contrario, teniendo un mismo origen; es un toro compensado de adelante atrás, más bajo y con menos cara, muy frío al principio, un toro de poco capote, un toro al que le cuesta entrar en el caballo a veces, pero después va más a la muleta. Se habla mucho del tranco más de Núñez.
La venta más decisiva que hace Fernando Parladé es a la marquesa viuda de Tamarón. en realidad a su hijo, Mora Figueroa, que es el que entendía. Destaquemos la inteligencia que tuvo Mora Figueroa al comprar todos los productos que nacieron el año 1912, lo bueno, lo malo y lo regular. Ésta es una ganadería que pronto se coloca en las ferias. Joselito es un gran partidario de la ganadería y hay un toro, el famoso Alpargatero, que Curro Posada mata sin pena ni gloria en la Plaza de Madrid en el año 1918, pero que es muy bravo; la sangre de Alpargatero va a ser decisiva en todo lo que viene del Conde de la Corte, porque los Mora Figueroa se arruinan y tienen que vender al Conde de la Corte, el cual después va a hacer dos ventas importantísimas, una a Juan Pedro Domecq y otra a Atanasio Fernández. Fernández.
Fernando Parladé va a hacer sus ventas en el momento en que empieza el nuevo toreo y ya el toro vazqueño no vale. Casi todos los compradores tuvieron antes una ganadería vazqueña, pero, en cuanto ven la virtud en el último tercio que tienen los toros de Parladé, eliminan lo vazqueño, con la excepción de Concha y Sierra. Entonces todos empiezan a orientarse hacia el toro de Vista Hermosa y en concreto hacia Parladé o hacia Santa Coloma, que también Vistahermosa y la tercera línea, que también viene de Vistahermosa, es Saltillo. Otra es Murube, de la que sale Contreras.
El Conde de la Corte hace su propio toro, diferenciado de los nuñez y diferenciado de los pedrajas. Es un toro aleonado, muy atacado por delante, con mucha cara, y después con culo de pollo. Atanasio y Juan Pedro van a hacer un toro distinto al del Conde.
Después de vender a la marquesa Viuda de Tamarón, todavía conserva Fernando Parla una parte que debía ser lo más selecto y lo de más confianza para él, pero también se va a ver obligado en 1914, por necesidad. La última parte es la que la que vende a Gamero Cívico. En cuanto compra lo de Parladé se colocan en las ferias. Uno de los grandes éxitos de Joselito fue con un toro de Gamero Cívico en Madrid, el 15 de mayo 1915, al que por cierto, torea al natural y en las fotos que hay de la faena los naturales son muy modernos; o sea, tienen una factura completamente actual, mucho más moderno que lo de Belmonte. Ese toro de Gamero Cívico fue un éxito brutal de Joselito y lo de Gamero Cívico lo va a comprar mucha gente. Gamero Cico divide la ganadería entre sus hijos, en cinco partes.
De ahí van a surgir ganaderías muy interesantes. Una va a ser lo de Guardiola Soto, muy importante en los años 40. Después Samuel Flores. Otra es la de Lamamíe de Cleirac. Todo lo que procede de Gamero Cívico es un toro mucho más hondo y de mucho más cuajo que el del Conde de la Corte.
También hay que hablar de la trascendencia de Parladé en Portugal de modo indirecto. La gran ganadería portuguesa, Pinto Barreiros, era procedente de Gamero Cívico. Además, cuando los Tamarón se arruinan, y venden al Conde, no le vendieron todo, porque tenían un trato anterior con un portugués. Así, hubo dos camadas de becerras que se fueron a Portugal. De ahí viene todo lo de Alves do Río y lo de Coimbra, que también era una cosa muy brava en Portugal. Actualmente toda la ganadería portuguesa, incluso lo de Palha, tiene el mismo origen parladé, pues el 90% de las ganaderías (quitando algunas que tienen Santa Coloma y Saltillo) proceden, salvo algunas excepciones, de ese origen.
Las ventas de Parladé fueron tan extensas que, en realidad, Parladé no es decir nada, porque los ganaderos que han venido después configuraron sobre esa base su propio toro y, además, Parladé no dio una personalidad distintiva a su toro porque no le dio tiempo. Pedrajas crea su propio encaste. Núñez, no digamos. Atanasio y Domecq, lo mismo. El toro de Samuel es inconfundible. Igualmente lo era el de Guardiola Soto.
El hierro de Parladé se lo llevan los hermanos Blanco, de Salamanca. Luego se hace con él Domingo Ortega después de la Guerra Civil. Ortega compró lo que tenía uno de los hermanos Blanco; digamos, el 20% de la ganadería que vendieron los Gamero Cívico. En la guerra se lo esquilmaron y después volvió a comprar a otro hermano. Ahí hay que hablar de otras dos personas; Domingo Ortega hace todo con dos amigos suyos, que son Clemente Tasara y el marqués de Albaida. Ernesto Blanco fue a Clemente Tasara y éste es el que le pasa los toros a Ortega.
El toro con que toma la alternativa Manolete en la Maestranza es de Clemente Tasara; es parladé puro. Luego el marqués de Albaida tenía muy mucho prestigio; recordemos al famoso toro Amargoso que le tocó a Marcial Lalanda. Es un grupo de amigos en que todos se decantan por el encaste parladé, concretamente lo de la última venta, lo de Gamero Cívico, y hacen ganaderías muy muy buenas.
La ganadería de Domingo Ortega debuta en
Madrid con el hierro de Parladé, pero le cambió la divisa; como era amarilla,
se la cambió a azul por un asunto de mala suerte. Se presenta Domingo Ortega en
Madrid en el verano del 39 en una novillada trágica porque su novillo Capirote
mató al novillero Félix Almagro. Domingo Ortega fue ganadero hasta los años 80.
Lo de Domingo Ortega era de mucha clase pero con poca fuerza, porque la consanguinidad estaba presente pues él no cruzó con nada. También porque Domingo Ortega era torero y los toreros, de modo irrefrenable, van llevando sus ganaderías a la nobleza baja de raza. Excepto Pepe Luis Vázquez, que tenía una cosa de lo más duro. Por cierto lo de Vázquez Silva era gamero cívico. Lo que pasa es que lo cruzó con Buendía y el cruce fue explosivo. Domingo Ortega lo tenía muy muy justito, también porque cada vez tentaba las becerras más chicas para torearlas él, cuando ya era mayor. Eso se lo compra Domingo Hernández.
Domingo Hernández le hace una permuta a Juan Pedro Domecq. El trato fue "tú dame el hierro de Parladé y yo te doy te doy vacas". Así, Juan Pedro Domec se anuncia como parladé, vuelve a poner la divisa amarilla y entonces recupera la antigüedad de 1913. Hizo una ganadería con su propio ganado. El hierro de Parlade ahora mismo está en manos de Juan Pedro Domec Morenés, que no lo está utilizando. Por cierto, es un círculo con cuatro palos.
Parladé no hace un toro propio porque no le da tiempo, pero el toro que tiene es excelente, lo conserva e incluso hasta lo mejora. Ha comprado algo excelente y esa excelencia se va a ir vendiendo en muchas partes por problemas económicos. Parladé no es un tratante, es un tipo que se arruina. Hablar de encaste parladé es impropio, porque cada parte de la ganadería que vendió ha creado un toro diferente.
Es
verdad que los primeros toros de Juan Pedro Domc que eran con de la corte, no
creas que lo querían todos los toreros. Era la ganadería dura del momento. Juan
Pedro Domequidz era un ganadero con un toro muy encastado que ganaba premios en
las ferias de Pamplón y de Bilbao y que los toreros de Postín lo mataban con
reparos.
Es impropio hablar de Santa Coloma, porque
hay que hablar de buendía. De las ventas de Santa Coloma salen cosas tan
diversas como Graciliano, Coquilla, Coquilla, buendía, Albaserrada, que tienen personalidades
distintas. Mientras que en lo de Parladé, era todo la misma sangre y las diferencias
han venido por la impronta que ha dado cada ganadero, aquí además había una
mezcla de sangre. Entonces, lo de Graciliano y lo de Coquilla decantados hacia
Ibarra, mientras que lo de Buendía y lo de AlbaSerrada están hacia Saltillo.
Después está lo de Cuadri. A pesar de que
su filiación oficial es SantaColoma, ahí hay mucho de gamero cívico, no tiene
nada de cruce de Saltillo. O sea, lo podemos meter dentro de esas de esas
ganaderías peculiares que se crean con SantaColoma o con Ibarra o con Parladé.
para hacer un resumen, parlade como
ganadero es serio porque ya había sufrido el primer fracaso ganadero. Él quiere
la vacada más brava y más más seria y lo consigue. No se le foguea ningún toro.
No es la mejor presentada de todas las ganaderías, pero tampoco es de las que
tienen mala presencia. No tendría mala presencia cuando iba a Bilbao todos los
años, a San Sebastián y a Pamplona.
Como tuvieron buena presencia todo lo de
Gamero Cívico y lo de Guardiola Soto o lo de Samuel Flores o lo de Murteira
Grave que en un momento dado era fundamentalmente Guardiola Soto.
Esa es la imagen de Fernando Parlade, que
tuvo su ganadería 10 años y que prácticamente influyó muy poco, pero lo que
influyó lo hizo positivamente.
¿cuántos ganaderos reciben algo y no lo
malgastan por sus mala cabeza?
Parladé compra lo de ibarra y lo esparce
por el mundo los que recogen esa siembra hacen un toro propio, pero todos
triunfan. Lo que había venido De ibarra debía ser una gran ganadería, pero
todos triunfan.
No siempre ocurre con otras, ni siquiera
con Juan Pedro Domé o conde la corte, que venden a mucha gente y no todos
triunfan. Otros a los que vende parlade son los herederos de Martínez; compran dos
toros de Ibarra, diano y dudoso, pero luego compran otros a Parladé, Ramito y
Vinagrero, que dieron bien. Los herederos de Martínez les había ido muy bien
con Ibarra. ¿A quién acuden? Al que ahora lo tiene.
En realidad del toro que él selecciona en
1904, los primeros toros suyos son de 1909 y vende en 1914 vende lo último, porque
ya en 1909 había vendido lo de Rincón y estaba a punto de vender a Mora
Figueroa.
Son los que cogen los frutos los que hacen
cada uno su toro y hacen cada uno su encaste. La conclusión es que la viuda y
los hijos de la viuda de Murube fueron grandes ganaderos y Eduardo Ibarra,
también.
por esa rama y por la de Picavea Saltillo
viene todo y por lo tanto primero tuvieron era una cosa ya de por sí muy buena,
y que debieron seleccionar muy bien tanto los Murube como los Ibarra para luego
llegar a esta explosión en el siglo
ahí hay un ganadero poco conocido que es
Manuel Suárez Cordero, que tiene una parte de Arias Saavedra, pero después
tiene otra parte que no viene de vistahermosa. No sé de dónde viene. Esa es una
de las grandes preguntas del asunto de las castas bravas.
Es decir, cuando hablamos de vistahermosa
estamos hablando del toro parladeño, pero también estamos hablando del toro de
Santa Coloma y evidentemente hay unas diferencias tan enormes que,
efectivamente, alguien en un momento dado mete otra cosa que no se sabe dónde,
que es el origen de Saltillo. Puede ser Ignacio Martín, de Jerez de la Frontera,
quien en un momento dado mete unos toros cárdenos que tenía que eran muy bravos
y que no se sabe de dónde vienen, porque el toro de Saltillo no tiene nada que
ver con el toro parladeño.
Lo oficial es que el toro de Saltillo es
directamente vistahermosa. Sin embargo, la viuda de Murúbe había comprado a
Suárez, el cual en los años 40 del siglo XIX era la ganadería más prestigiosa o
de las más prestigiosas que se lidian en Madrid, de Coria del Río. De hecho, el
primer toro indultado en Madrid fue de Suárez. De eso hablaremos otro día.
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